Desde Facebook Roberto Jimenez
Como mujer cubana, he leído, oído y comentado sobre los abusos a las
Damas de Blanco, sobre los viajes a Cuba, sobre los que han dado
conferencias en los EE.UU. o en Cuba, sobre la posibilidad de invertir
en ésta última, sobre el incremento de detenciones a los disidentes,
sobre el viaje de Su Santidad y los “peregrinos” que fueron con el
propósito de “reconciliación”, sobre las
huelgas de hambre de hombres y mujeres, sobre los que viajan para
averiguar en lo que se puede ayudar, sobre aquellos que celebraron el 31
de diciembre en la isla esclava ajenos al dolor de los cubanos, sobre
los que van a turistear y otros tópicos relacionados con nuestra Patria.
Pero nunca he escrito sobre estos hechos.
¿Y, ahora, por qué?
Porque leí un artículo de fecha 5/23/12 sobre la XI Bienal
(5/11/12–6/11/12) titulado “La Cabaña sede de la exposición más grande
de arte cubano… cuyo último párrafo lee “En las plazas, calles, fosas y
bóvedas de La Cabaña podemos apreciar esta selección de arte….” Bienal
de arte a la cual han asistido un buen número de norteamericanos y de
cubanoamericanos quienes en “medio de la sangre de tantos fusilados” y
el “eco de los tiros de gracia” entraron a esta CÁRCEL con la excusa de
que fueron a ver arte o por amistad con la Sra. Cisneros, una de las
promotoras. Esta falta de sensibilidad es lo que me ha impulsado a
escribir sobre lo que realmente es La Cabaña y lo que significa en la
vida de miles y miles de cubanos. ¿Por qué queremos tapar la verdadera
historia?
La Cabaña representa para un número incalculable de
cubanos, tristeza, separación de los seres queridos, lágrimas, meses y
años de cautiverio, celdas hacinadas, carentes de toda higiene, calor
sofocante, requisas, vejaciones, golpizas, bayonetazos, huelgas de
hambre, muerte, un último abrazo, fusilamientos.., una última exhalación
de “Viva Cristo Rey” - “Viva Cuba Libre” - La Cabaña = LÁGRIMAS…
MUERTE…
La Cabaña: Familiares - hombres, mujeres, ancianos,
ancianas, jóvenes y niños – en el parque al pie de la Fortaleza de la
Cabaña, bajo la inclemencia del tiempo –sol, frio, lluvia- esperando oír
el nombre del familiar. Subir el empinado camino hacia la cárcel,
pasando frente al paredón de fusilamiento, larga espera en fila para la
vejaminosa requisa personal. Se cruza la reja y finalmente el abrazo y
el beso al ser querido, cinco minutes o una hora, no importaba. Pero
para muchos familiares significaba llegar a la reja y oír de una manera
fría, burlona y despiadada que su familiar había sido fusilado la noche
anterior. La Cabaña = LÁGRIMAS… MUERTE…
La Cabaña: Juicios que
eran una farsa -similares a circos romanos- presidido por hombres
carentes de escrúpulos, disfrutando del dolor de todos los presentes,
presos y familiares, las sentencias ya impuestas de antemano; donde a
los abogados “de la defensa” les era negado ejercer su profesión y eran
objetos de burla. Sentencia: fusilamiento, 30 años, 20 años, 15 años, 10
años…. La Cabaña = LÁGRIMAS… MUERTE…
La Cabaña: Días de Playa
Girón. Cuba está de luto, Cuba está empapada en sangre, Cuba de Oriente a
Occidente envuelta en fusilamientos. En La Cabaña, todos los días los
vivos se despedían de sus hermanos de lucha sentenciados a ser
fusilados; los vivos en sus celdas, silencio, rezos, lágrimas, los
sentenciados a muerte caminaban encadenados a su encuentro con Dios sin
despedirse de sus seres queridos, sin darle un último beso a sus padres,
esposas, hijos, “Viva Cristo Rey” “Viva Cuba Libre” - tiro de gracia…
La Cabaña = LÁGRIMAS… MUERTE…
Yo viví todo esto. Visité
innumerables veces esta horrible prisión política, estuve presente en
varios juicios políticos – mi hermano Eduardo Arango, mi esposo Ramón
“Rino” Puig, y el de mi hermana Ofelia Arango y mi cuñado Manuel “Ñongo”
Puig (éramos dos hermanas casadas con dos hermanos). Este último se
llevó a cabo el 19 de abril de 1961 en La Cabaña. Comenzó a las 9:00
a.m. y terminó a las 9:00 p.m. Ocho fueron sentenciados a muerte y ocho
fueron fusilados, entre ellos mi cuñado, en la madrugada del 20 de abril
de 1961 en las FOSAS de La Cabaña –sede de esta exhibición de arte-
Viva Cristo Rey” – “Viva Cuba Libre”... tiro de gracia… sangre…
silencio. La Cabaña = LÁGRIMAS… MUERTE…
La Cabaña –hombres con
coraje, hombres de principios, hombres que no se doblegaron, hombres que
quisieron y quieren a su patria, hombres que lo dieron todo por
nosotros.
¿LA CABAÑA? – ARTE… NO. HOMBRES CON DIGNIDAD… Sĺ.
Ileana Arango Puig
Esposa y hermana de Presos Políticos
Cuñada de un Fusilado
Prima de dos miembros de la Brigada 2506
Vice-Presidenta de M.A.R. por Cuba
Thursday, June 28, 2012
Wednesday, June 27, 2012
Monday, June 25, 2012
ZOILA AGUILA: "LA NIÑA DEL ESCAMBRAY"
Conocí
a Zoila Aguila, en la lucha contra Batista, cuando formaba parte de
las guerrillas que luchaban en el Escambray. Era casi una niña. Asi le
llamaban: "La Niña de Placetas". Después supe de sus hazañas contra los
comunistas, cuando ya era conocida por "La Niña del Escambray".
La
puerta de la casa de huéspedes en South Beach estaba cerrada.
Golpeamos el el cristal con los nudillos. Por una ventana en el segundo
piso, un hombre se asomo,mirando hacia nuestro grupo, a los cuatro
visitantes. ¿Que desean?. -Venimos a ver a La Niña del Escambray-.
-La
Niña-nos dijo el hombre-está muy traumatizada. Ella no acepta visitas.
Dígale-le respondí- que Reina Carolina, Polita Grau y su hermano
Ramón, han venido a visitarla. Estas dos mujeres estuvieron plantadas
con la Niña en Guanajay y en Guanabacoa. Momentos después la puerta se
abrió. Varios hombres se congreron en el pasillo. Tres eran ex presos
políticos.
-Es la última puerta al final del pasillo en el segundo piso- nos dijo uno, - pero La Niña Es muy renuente a aceptar visitas.
Detrás
de la puerta blanca con el numero diecisiete torcido, vive Zoila
Aguila Almeida, La Niña de Placetas, la veterana guerrillera del
Escambray.
En 1960, en los penachos de la Sierra del Escambray,
grupos de insurgentes mal armados combatian contra el sistema
castrista. En esos primeros meses de rebelión, Zoila Aguila se marchó a
la manigua con su esposo, un electricista de Remedios llamado Manolo
Munso La Guardia. Él llevaba una carabina San Cristobal con seis
peines, y ella, un revolver con unas cuantas balas. En el Escambray,
donde ya Zoila habia combatido contra Batista, creció día a día la
leyenda de la mujer guerrillera. Mochila al hombro, carabina M1 en
mano, la Niña combatió a la milicia, bajo las órdenes de Osvaldo
Ramirez, Tomasito San Gil y Julio Emilio Carretero.
Durmió en las
laderas de los montes, pasó hambre y sed, y a tiro limpio, rompió los
triples cercos de las milicias castristas. En la manigua parió dos
hijas, y ambas murieron en sus brazos de hambre y sed. Para 1963, Zoila
era jefe de una guerrilla de doce hombres, veterana de centenares de
escaramuzas en los montes villareños.
Hay una anécdota que bien
describe la sangre fría de la joven guerrillera, contada por uno de los
sobrevivientes de la gesta heroíca. Rodeados en un triple cerco, los
hombres de Carretero se desbandaron, intentando cruzar las lineas
castristas sin ser detectados. Uno a uno, los alzados fueron cruzando
el cerco, reuniéndose después todos a la orilla de un riachuelo.
Carretero contó. Faltaban dos. Manolo y Zoila. La preocupación aumentó
cuando se empezaron a escuchar disparos en la distancia. Carretero, que
tenía buen oido para las balas, pudo discernir entre los disparos de
metralleta y de rifle checo, el martilleo del Garand de Manolo y el M1
de la Niña.
Los alzados comenzaron a correr hacia el ruido de los
disparos para socorrer a la pareja. El M1 enmudeció de súbito. Sólo se
escuchaba el cantar del Garand. Carretero gritó una maldición, pensando
que Zoila había caído en el combate y solo Manolo quedaba combatiendo.
Al
atacar a la milicia, en un cruce de fuego y dispersarlos, los alzados
quedaron sorprendidos. Acostado en un matorral, con una herida en el
hombro, se encontraba Manolo Munso. A su lado, con un Garand humeante
entre las manos, Zoila Aguila se batía sola contra un pelotón de
milicias.
En marzo de 1964, después de casi 4 años alzados en el
Escambray, La Niña y Manolo fueron capturados, traicionados por Alberto
Delgado, "El Hombre de Maisinicu", un oficial de Seguridad del Estado
que tendió una trampa a las guerrillas de Emilio Carretero. En Villa
Marista, las oficinas de Seguridad del Estado Zoila y Manolo fueron
separados. Por un tiempo se podían hablar a gritos de celda a celda,
pero después a Manolo a lo cambiaron de celda para que ni a gritos
lanzados por pasillos se pudieran consolar.
A la Niña le
encerraron en el Príncipe Negro, un cuarto tapiado subterraneo, donde
sólo las ratas la acompañaban. Después vino el juicio. La Niña y 18
alzados recibieron condenas de 30 años de encarcelamiento. Doce
guerrilleros fueron fusilados.
Manolo Munso La Guardia murió en
los fosos de la prisión de La Cabaña, al anochecer del 22 de junio de
1964, mientras cantaba junto a sus hermanos de lucha el Himno Nacional
de Cuba.
La Niña fue llevada al presidio político de las mujeres.
En Guanabacoa, Guanajay y la hipócritamente llamada finca Nuevo
Amanecer . Zoila continuó la lucha aún tras las rejas. Presa plantada
se negó a doblegarse. Guardias armados con tubos de manguera la
golpearon, Fue tapiada en cuartos oscuros, sin luz ni comida.. Quemó
colchones y fue envíada a celdas de castigo.
Rompieron su mente
pero no se espíritu. La Locura se apoderó de Zoila, pero ella aún
demente se negó a rehabilitarse. Era mucho el sufrimiento. Dos hijas
muertas. Manolo fusilado. Carretero enterrado junto a Manolo en una
fosa común. Meses de celdas de castigo. Torturas, golpizas, hambre. La
volvieron loca pero no lograron doblegarla.
En la cárcel de
mujeres, sentada en su camastro, se pasaba horas en vueltas en trapos,
vestida como una leprosa, sin hablar. Cuando le permitían salir al
patio se encaramaba en las matas, donde se pasaba largo rato, la vista
perdida en el hirozonte lejano.
Después de cumplir más de la mitad de su condena llegó a Miami. Una de las últimas presas en salir de Cuba.
Tocamos
suavemente con los nudillos en la puerta blanca. La sentimos
moviéndose en el cuarto, pero no respondió. Tocamos por segunda vez. La
puerta se abrió lentamente. Sólo una rendija. Media cara se asomó al
pasillo. Pelo azabache. Cutis liso, sin arrugas. Voz de timbre claro.
La
visita duró veinte minutos. La Niña no nos permitió entrar al cuarto,
ni abrió la puerta completamente. Conversó un poco con Pola y Reina
Carolina, las amigas del presidio ignorándonos a Ramón Grau y a mí.
Polita le llevaba unos regalos, una botella de perfume y unos abrigos,
pero la guerrillera no los aceptó.
Les habló mucho, nos
dijo el dueño de la casa de huéspedes. - Ella vive encerrda en el
cuarto. Es un caso incurable. -No nos aceptó los regalos. -No- dijo el
hombre- ella se ofende si alguien le ofrece ayuda. Nosotros hacemos lo
que podemos por ella, pero es dificil ayudarla.
Esa noche me costó
trabajo dormir. La imagen de aquel rostro tras la puerta blanca quedó
grabada en mi memoria. En sus ojos oscuros me he asomado al dolor
infinito de mi pueblo.
Un Libro Historico De Los Combatientes Anticastristas En Cuba (1960-1966)
Enrique G. Encinosa
Friday, June 22, 2012
Los malos duermen bien
Pedro Corzo
Después de conocer como viven numerosos victimarios y los
privilegios que disfrutan a pesar de sus depredaciones, a los cínicos
nos les es difícil arribar a la conclusión de que los malos duermen bien
y que el crimen paga con los mejores intereses del mercado.
Desde hace muchos meses se ha podido apreciar, gracias a la libertad de prensa y el talento de algunos periodistas y productores, de los privilegios que disfrutaron y que disfrutan, a pesar del cambio de dueño y escenario, muchos de los muchísimos cancerberos que ha tenido el infierno cubano.
Los hay de toda laya. Militares, ex oficiales de los servicios de inteligencia y seguridad, funcionarios, profesionales de todas las ramas, intelectuales, cortesanas, en fin, un muestrario de todos los tipos de individuos que han servido al totalitarismo por décadas.
Estos personajes reniegan de sus compromisos pero pocas veces repudian su pasado. Justifican sus actos más macabros con el argumento de que defendían un ideal, pero casi nunca tienen argumentos para sostener en un debate las razones que le asistían para sus abusos. Admiten con una desfachatez inaudita que conocían los más oscuros actos del sistema pero que no podían hacer nada para cambiarlo, porque para sobrevivir se tenían que convertir en victimarios.
Salvo contadas excepciones un denominador común les identifica: están orgullosos de los roles protagónicos que interpretaron sin detenerse a pensar en las penas, injusticias y víctimas que sus acciones directa o indirectamente causaron.
Cuando describen sus aventuras lo hacen con jactancia, se pavonean de sus relaciones con la cúpula del poder castrista y se regocijan de conocer los chismes más exclusivos de sus antiguos amos, porque en verdad eran servidores, esclavos de lujo del olimpo antillano.
Paradójicamente muchos de estos renegados tienden a servir a los gobiernos e instituciones que en algún momento trataron de destruir.
El espíritu mercenario que les caracteriza no pone reparo cuando les ofrecen seguridad personal y económica, convirtiéndose en fieles devotos de quienes fueron sus enemigos mortales. Pero lo peor no es eso, sino que hasta ciertos sectores de la oposición en el exterior les confiere reconocimientos y honores porque consideran que ganan preeminencia al asociarse a quienes después de haber sido arquitectos y albañiles de la destrucción de un país, mutan vertiginosamente a expertos en la reconstrucción, o en teóricos de las soluciones posibles de la tragedia cubana.
Pero entre esos renegados que en otros tiempos habrían tenido el rechazo más contundente hay unos ejemplares que merecen el mayor de los desprecios y son aquellos que justifican sus acciones pasadas responsabilizando a las víctimas de su conducta.
Estos individuos con extremo cinismo justifican complicidades y abusos y en un vil intento por escamotear su responsabilidad en el pasado colectivo, niegan valores morales, razones y derechos a quienes enfrentan el proyecto que ellos defendían.
El cinismo, la arrogancia y la prepotencia son sus atributos más conspicuos. Son egoístas porque solo piensan en su entorno más directo. La frustración les induce a justificar los crímenes individuales en que participaron y obviar su complicidad en la destrucción de una sociedad, de una economía, de un país. Desprecian a las víctimas del sistema y a la nación en la que cometieron sus tropelías, no respetan a los que han tenido el valor de luchar por sus convicciones ni a los infelices que han padecido los abusos del régimen.
Por otra parte, es justo puntualizar que muchos de los que renegaron del totalitarismo han asumido sus nuevos compromisos ideológicos y políticos con dignidad, coraje y dedicación. Demuestran estar estrechamente asociados a su nuevo pacto social. Trabajan arduamente por el cambio y promueven soluciones lo menos traumática posible para nuestra tragedia.
Errar es de humanos, pero las lesiones que derivan de esos actos no pueden quedar impunes, aunque sea en el aspecto moral, y si existe un mandato ético de que se debe comprender y perdonar la falibilidad humana, esa conducta no es posible si falta un arrepentimiento que transite por la rectificación de los errores.
La prepotencia, el justificar las malas acciones nos aleja de la tan promovida reconciliación. Si los ex verdugos siguen convencidos de que sus crímenes estaban justificados, ¿qué se puede esperar de aquellos que todavía siguen encarcelando, reprimiendo y matando, si se hace necesario?
Que reflexionen los que solo ven entre los que se oponen al totalitarismo ánimos de vendetta, porque las evidencias indican que a los que hay que demandarles comprensión, entendimiento y tolerancia es a los que usaron el garrote y a los que lo siguen esgrimiendo todavía.
Desde hace muchos meses se ha podido apreciar, gracias a la libertad de prensa y el talento de algunos periodistas y productores, de los privilegios que disfrutaron y que disfrutan, a pesar del cambio de dueño y escenario, muchos de los muchísimos cancerberos que ha tenido el infierno cubano.
Los hay de toda laya. Militares, ex oficiales de los servicios de inteligencia y seguridad, funcionarios, profesionales de todas las ramas, intelectuales, cortesanas, en fin, un muestrario de todos los tipos de individuos que han servido al totalitarismo por décadas.
Estos personajes reniegan de sus compromisos pero pocas veces repudian su pasado. Justifican sus actos más macabros con el argumento de que defendían un ideal, pero casi nunca tienen argumentos para sostener en un debate las razones que le asistían para sus abusos. Admiten con una desfachatez inaudita que conocían los más oscuros actos del sistema pero que no podían hacer nada para cambiarlo, porque para sobrevivir se tenían que convertir en victimarios.
Salvo contadas excepciones un denominador común les identifica: están orgullosos de los roles protagónicos que interpretaron sin detenerse a pensar en las penas, injusticias y víctimas que sus acciones directa o indirectamente causaron.
Cuando describen sus aventuras lo hacen con jactancia, se pavonean de sus relaciones con la cúpula del poder castrista y se regocijan de conocer los chismes más exclusivos de sus antiguos amos, porque en verdad eran servidores, esclavos de lujo del olimpo antillano.
Paradójicamente muchos de estos renegados tienden a servir a los gobiernos e instituciones que en algún momento trataron de destruir.
El espíritu mercenario que les caracteriza no pone reparo cuando les ofrecen seguridad personal y económica, convirtiéndose en fieles devotos de quienes fueron sus enemigos mortales. Pero lo peor no es eso, sino que hasta ciertos sectores de la oposición en el exterior les confiere reconocimientos y honores porque consideran que ganan preeminencia al asociarse a quienes después de haber sido arquitectos y albañiles de la destrucción de un país, mutan vertiginosamente a expertos en la reconstrucción, o en teóricos de las soluciones posibles de la tragedia cubana.
Pero entre esos renegados que en otros tiempos habrían tenido el rechazo más contundente hay unos ejemplares que merecen el mayor de los desprecios y son aquellos que justifican sus acciones pasadas responsabilizando a las víctimas de su conducta.
Estos individuos con extremo cinismo justifican complicidades y abusos y en un vil intento por escamotear su responsabilidad en el pasado colectivo, niegan valores morales, razones y derechos a quienes enfrentan el proyecto que ellos defendían.
El cinismo, la arrogancia y la prepotencia son sus atributos más conspicuos. Son egoístas porque solo piensan en su entorno más directo. La frustración les induce a justificar los crímenes individuales en que participaron y obviar su complicidad en la destrucción de una sociedad, de una economía, de un país. Desprecian a las víctimas del sistema y a la nación en la que cometieron sus tropelías, no respetan a los que han tenido el valor de luchar por sus convicciones ni a los infelices que han padecido los abusos del régimen.
Por otra parte, es justo puntualizar que muchos de los que renegaron del totalitarismo han asumido sus nuevos compromisos ideológicos y políticos con dignidad, coraje y dedicación. Demuestran estar estrechamente asociados a su nuevo pacto social. Trabajan arduamente por el cambio y promueven soluciones lo menos traumática posible para nuestra tragedia.
Errar es de humanos, pero las lesiones que derivan de esos actos no pueden quedar impunes, aunque sea en el aspecto moral, y si existe un mandato ético de que se debe comprender y perdonar la falibilidad humana, esa conducta no es posible si falta un arrepentimiento que transite por la rectificación de los errores.
La prepotencia, el justificar las malas acciones nos aleja de la tan promovida reconciliación. Si los ex verdugos siguen convencidos de que sus crímenes estaban justificados, ¿qué se puede esperar de aquellos que todavía siguen encarcelando, reprimiendo y matando, si se hace necesario?
Que reflexionen los que solo ven entre los que se oponen al totalitarismo ánimos de vendetta, porque las evidencias indican que a los que hay que demandarles comprensión, entendimiento y tolerancia es a los que usaron el garrote y a los que lo siguen esgrimiendo todavía.
Thursday, June 21, 2012
No quedará nada por ver
"Los Castro, ya que no pudieron hacer polvo al mundo en los sesenta, decidieron vaciarle los bolsillos al mundo y al capitalismo en su misma jeta y muertos de la carcajada, robarles hasta el alma."
Zoé Valdés
A los cubanos no nos quedará ya más nada por ver. En 53 años,
francamente, ¿qué no hemos visto? Empezando porque el mundo estuvo a
punto de hacerse cenizas en manos de los soviéticos y de Fidel Castro,
allá por los lejanos sesenta con los misiles rusos apuntando desde la
isla hacia Estados Unidos, y todavía hay quienes aplauden semejante
barbaridad; y siguiendo por la célebre frase de Raúl Castro, también
allá por los sesenta, cuando afirmó que soñaba con volar en pedazos a
Nueva York entero, regalo que en buena medida le hizo el finiquitado Ben
Laden, y miren, ahí está Raúl, todavía dando por el sainete póstumo, y
recibido y recibiendo a jefes de estado elegidos democráticamente.
El día que en Cuba se puedan hacer películas enlatadas en el peor
estilo hollywoodense tendremos temas hasta para hacer rosquillas.
Proliferarán los biopics, hoy tan a la moda, sobre los peores personajes
de nuestra historia más reciente, encabezando la lista los dos tiranos,
sin duda alguna, que aparecerán como héroes mundiales. Todo lo que
hemos vivido y padecido en carne y huesos propios lo verán y disfrutarán
nuestros hijos y nietos en la gran pantalla. Eso sí, si antes no se
acaba el mundo, por cuenta de una graciecita de algún arrebatado
inspirado en los locos que dominaron el mundo desde una pequeña isla del
Caribe.
De todo habrá en temas como en botica. Desde aquellos interminables
discursos excesivamente teatrales y dramáticos del Orate en Jefe que
duraban siete horas y media, hasta los mensajes cortos o tuits que hoy
escribe a diario con su mente ya diluida más que perdida en las batallas
más insólitas, contra los enemigos más improbables: el imperialismo
yanqui, el mosquito Aedes Aegypti, la moringa y la morera, el yoga y los
yoguis; en fin, que el Coma Andante no tiene quien le escriba, ni
siquiera su amigo el Gabo, que al parecer también anda por los celajes o
finge, y por lo tanto, ha decidido atropellar y torturar al mundo, a un
paso del más allá, con su diarrea cerebral.
Entretanto, su hermano, todavía a la sombra, continúa enfrascado en
acabar con los cubanos, de preferencia pobres y negros, y en destruir lo
poco que queda de la Perla de las Antillas que ya no es más que un
trozo machacado de falsa y reseca roca salitrosa, ¡qué digo, si hasta la
sal la han aniquilado!
Lo dicho, inclusive todo este esperpento devendrá un día no muy lejano,
material literario y filmográfico. Literario no sé, he empezado a
dudarlo, porque no sé si nuestros hijos y nuestros nietos conseguirán
perpetuar la... –especie iba a decir, pero la mujer seguirá insistiendo,
empecinada en embellecer el mundo–, en perpetuar la literatura y a los
verdaderos autores. El cine, por el camino que va, tan jodido como la
literatura, aunque algo quedará de casero para colgar en You Tube,
porque está cercano el día en que cada uno de los ciudadanos del planeta
sea considerado cineasta por traficar un video casero de un asesinato
real tornado en obra artística. Bueno, ya lo hemos visto con el
descuartizador de Montreal, aunque ya lo verán, muy pronto, en breve, en
lugar de ser extraditado con la intención de ser juzgado, por el
contrario será invitado a un Festival de Cine de gran prestigio o a los
Oscar a recoger el primer premio de dirección y actuación. Pues fíjense
qué bonito se nos pinta el futuro a los cubanos, que tendremos material
de sobra para producir los filmes de horror y de terror que ni siquiera
podríamos ni calcular en la actualidad.
Imagínense la historia que recién estamos leyendo en El Nuevo Herald, El Nuevo Granma
–lo llaman ya una enorme cantidad de algunos–, ese periódico de Miami,
acerca del robo al Medicare de millones y millones de dólares desviados
hacia bancos castristas por falsos exiliados cubanos. O sea, seamos
concretos, los Cinco Espías (otro tema de película de las que
interesarán, porque olvídense de que la gente querrá ver algo heroico
sobre los cuatro cubanos asesinados en las Avionetas de Hermanos al
Rescate, no, los cubanos romperán las puertas de los cines para
deleitarse con los crímenes cometidos por los Cinco hijos de mala madre
terroristas que entre sus muchos asesinatos cuentan con el de los Cuatro
jóvenes exiliados de verdad), los Cinco Espías, les comentaba, son
niños de teta comparados con los involucrados en este robo, un defalco
cometido al Gobierno de los Estados Unidos en sus mismas narices y desde
el mismo corazón del imperio.
Porque la cosa es que los Castro, ya que no pudieron hacer polvo al
mundo en los sesenta, decidieron vaciarle los bolsillos al mundo y al
capitalismo en su misma jeta y muertos de la carcajada, robarles hasta
el alma, como en esos filmes donde los vampiros chupan y chupan y dejan a
la víctima flotando en el aire como una telita de cebolla, o como esos
edificios que explotan desde el interior, y primero vemos una tremenda
polvareda, y luego, ¡zas! Nada por aquí, nada por allá, no queda nada.
Nada por ver, como en un show de Houdini o de David Coperfield. Dos
magos como todos los magos, de dudosa reputación. Aunque comparados con
los dos brujos satánicos de Aquella Isla, tampoco se les puede achacar
nada en contra, como no sea que dejan inextricablemente la impresión de
que somos verdaderamente Nada fugaz.
Sunday, June 17, 2012
¿DONDE ESTÁ MI PADRE?
LA TRIBUNA DE TITO
TRIBUTO
PÓSTUMO A LOS PADRES QUE LUCHANDO CONTRA EL CASTRO-COMUNISMO SACRIFICARON SUS
VIDAS POR LA LIBERTAD DE CUBA
Esta pregunta se la han hecho, y
todavía se la hacen miles de cubanos hijos de mártires que han muerto luchando
contra de la tiranía castro-comunista que impera de forma despiadada en “tu
Cuba”, en “nuestra Cuba”, desde hace más de cincuenta y tres años.
La lucha contra la tiranía comenzó
desde el mismo año de 1959, cuando Fidel Castro y su pandilla comunista,
disfrazados de revolucionarios redentores tomaron el poder. Las situaciones
políticas, económicas y sociales cambiaban rápidamente tomando un rumbo claro y
bien definido hacia un sistema totalitario comunista.
Y por eso comenzó la lucha.
En tu caso, como huérfano, hijo de
mártir es muy normal que en el transcurso de tu vida te hallas preguntado más de
mil veces:
¿Por qué mi “Padre” se fue a
luchar? ¿Qué lo motivó para que se fuera a luchar? ¿El se fue a la guerra, y me
dejó solo con mamá y la familia?..¿Por qué? - ¿Por qué? - ¿Por qué?.......
Primero, la lucha se trató de
forma racional persuasiva, pero de esta forma duró muy poco tiempo. Entonces se
cambió el método de La Lucha de razones, escritos y discursos. Porque el régimen
no escuchaba, seguía destruyendo a “tu Cuba”, a la Cuba decente, la de “tu
padre”, de tu abuelo, de tu familia, y de todos los cubanos dignos y decentes.
Y, entonces comenzó “La Guerra”
declarada por los cubanos dignos contra la tiranía comunista”.
Antes de comenzar la guerra, ya
había comenzado “la represión barbárica comunista” por parte del régimen. El
sistema represivo comenzó funcionando como una máquina destructiva e implacable
con fuerza demoledora, asesinando, torturando, abusando, y arrollando
bestialmente a su paso, a todos, y a todo lo que ellos creían, no solo que
estaban luchando en su contra, también lo hicieron por simples sospechas, o
venganzas personales.
Los cubanos decentes como “tu
Padre”, que optaron por quedarse para combatir la tiranía, pagaron caro su
lucha. Estos combatientes carecían de suministros y logística; ellos fueron los
patriotas cubanos que formaron las guerrillas urbanas, y los alzados, tanto los
del Escambray, como los de otros lugares montañosos, inclusive hasta los alzados
que hubo en los llanos de La Isla. Al igual les ocurrió a los miembros de La
Brigada 2506 que pelearon en Girón, a los que miembros de Los Grupos de Misiones
Especiales, y a muchos otros Patriotas Cubanos que dejaron el exilio, y
se fueron a Cuba en pequeñas embarcaciones a luchar por su cuenta con las pocas
armas que tenían y escasos avituallamientos. Fueron muchas las batallas
desiguales. “tu padre” y sus compañeros lucharon con valentía, dignidad y
heroísmo por una causa “justa y necesaria”, mientras que el régimen castrista
era entrenado, y ayudado militarmente por la ex URSS y todos sus países
satélites de la otrora Europa Oriental. Estaban destrozando a La nación cubana
pedazo a pedazo. Eran y son, unos monstruos, mercenarios con una ideología
basada en la envidia, y el odio.
La lucha fue desigual, pero digna,
honrosa y justificada por los todos cánones normales de la moral cristiana,
hecha con la dignidad y la decencia de los cubanos como “tu padre”.
Entre los patriotas como “tu
padre”, había cubanos y también cubanas, de todas las edades, pertenecientes a
todas las clases económicas, y sociales del país, siendo mayoría la clase
media, y la campesina. Allí estaban presentes, los ricos y los pobres, los
profesionales, los técnicos, los obreros, los guajiros, los blancos, los negros,
los mulatos, los chinos, y los jabados; “todos cubanos”.
Entre ellos, estaba tu padre,
papá, papi, pipo o viejo, como cariñosamente lo llamastes, y todavía al
recordarte de él, así lo llamas en tus pensamientos.
“Tu padre” optó por combatir al
régimen para que tú te pudieras criar en una Cuba libre y soberana, no en una
gran prisión cuyo suelo por causa directa de la tiranía estaba y está, anegado
de sangre, lágrimas y luto.
Puedes estar seguro, de que “tu
padre” al hacer la decisión de salir a combatir al comunismo pensó mucho en ti,
y en tu futuro. Es probable que tú en aquella época eras muy pequeño, y no
sabias lo que estaba pasando, o quizás no, y te acuerdas de él cuándo te llevaba
al parque, cuando jugaba contigo, cuando te besaba en la frente y te daba la
Bendición y las buenas noches al arroparte en tu cama. En fin, puede que tengas
muchos recuerdos de “tu papá”, recuerdos íntimos de amor filial que son solo
tuyos, y los atesoras en tus recuerdos.
“Tu padre” que ofrendó su vida en
la guerra justa y necesaria, hoy te mira desde el Cielo junto al Altar de la
Patria Cubana, donde él se encuentra por derecho propio, y se siente orgulloso
de tí, de tus logros, de tu decencia, de tu moral y de tu cubanía.
Este domingo 17 de junio del 2012,
recuérdalo con amor y cariño, por el sacrificio que hizo por ti, tratando de
lograr la libertad de tu Cuba, tu Patria, la tierra donde tu naciste.
Es muy posible que este domingo
“Día de Los Padres” te preguntarás una vez más: ¿Dónde estarán enterrados los
restos de "mi padre”?
Lo más probable es que en la
actualidad nadie sepa el lugar específico donde están sus restos mortales, pero
si puedes estar seguro(a), de que sus restos ya están mezclados con su tierra
cubana, formando parte de ella.
Tú puedes decirle al mundo con
orgullo, mi padre luchó por la libertad de Cuba, murió por Cuba, y hoy, él es
parte de Cuba. De mi Cuba.
Recuérdalo con amor y orgullo,
como “Padre”, como buen “Cubano”, como “Patriota” y como combatiente Mártir por
La Libertad de esa bella Isla llamada Cuba.
En un futuro no lejano, todos los
cubanos exilados volveremos al suelo patrio con dignidad y justicia,
para arrancar de raíz la tiranía comunista, y sus secuaces, y así, todos unidos
poder lograr los objetivos de justicia, libertad y paz, por los cuales murió “tu
padre”.
Que Dios te Bendiga a ti, y a toda
tu familia.
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PROHIBIDO OLVIDAR
El día en que Nureyev dio el mayor salto de su vida.
El bailarín ruso del Kirov escapó corriendo en la pista del aeropuerto parisino de La Bourget para evitar volver a Moscú y para convertirse en leyenda.
Rudolf Nureyev
era un prometedor bailarín del Kirov cuando el 17 de junio de 1961 dio
una doble pirueta a su vida al desertar de la Unión Soviética y pedir
asilo político en Francia. «Quiero ser libre» gritó en inglés mientras
se escapaba corriendo por la pista del aeropuerto parisino de Le Bourget
para refugiarse detrás de dos policías franceses.
Al
joven bailarín, que tenía entonces 23 años, le había comunicado poco
antes el director del Ballet Kirov que él no iba a continuar la gira que
tanto éxito había cosechado con «La bella durmiente» en París. El resto
de la compañía viajaría a Londres, pero él debería regresar a Moscú en
un Tupolev. «Lo comprendí todo en el acto: jamás me dejarían volver a
Europa, yo era una cabeza muy dura impropia para la exportación y
tendría que quedarme en Rusia, castigado y oscurecido», recordaba
Nureyev.
El
artista no solo había destacado hasta entonces por sus cualidades. Su
interés por aprender inglés, por asistir a representaciones de compañías
de danza extranjeras y frecuentar a los artistas que viajaban a la
Unión Soviética, su ausencia en los cursos de instrucción política le
originaban continuos problemas con las autoridades. Por su rebeldía e
inconformismo había sido sancionado con no poder bailar ante los
miembros del Gobierno ni viajar al extranjero... hasta aquel junio de
hace 50 años en que pasaría a convertirse en un símbolo de la libertad.
«Fue el salto más grande de toda mi vida», afirmó después el bailarín.
«Abandoné
mi país sencillamente por falta de oxígeno, para redescubrir el sentido
de la perspectiva que todo artista necesita si pretende continuar dando
lo mejor de sí mismo», comentó Nureyev años después de su
cinematográfica huida.
Aquel
día su nombre fue borrado de la historia de la danza rusa y nació un
mito en Occidente, donde está considerado como el bailarín más relevante
del siglo XX junto a Nijinski.
Hasta 1987 no se le permitió volver a Rusia cuando gracias a una
invitación personal de Gorbachov pudo visitar a su madre enferma y hasta
1989 no volvió a pisar el escenario del Kirov para bailar «La Sílfide».
Una figura irrepetible de la danza
Solo tenía 36 francos en el bolsillo cuando «volvió a nacer» en París,
pero apenas una semana después volvía a bailar en la compañía del
marqués de Cuevas. Después viajaría a Dinamarca y conocería a su
admirado Erik Bruhn y a Margot Fonteyn,
la gran estrella de la danza británica que entonces tenía 42 años. Con
ella formaría la pareja más relevante del ballet mundial de 1962 a 1977.
«Él no era simplemente un bailarín, sino la danza misma», dijo Fonteyn
de él. La pareja escribiría algunas de las mejores páginas de la
historia de la danza con su «Margarita y Armando», su «Romeo y Julieta»,
su «Lago de los cisnes» o el paso a dos de «El corsario».
Nureyev
trabajó con coreógrafos como Roland Petit, Maurice Béjart, Martha
Graham o George Balanchine, llegó a protagonizar una película de Ken
Russell sobre Rodolfo Valentino y se dejó seducir por la música en su
última etapa como director de orquesta. Su difícil carácter le acompañó
hasta el final y le provocó sonoros enfrentamientos en su etapa de
director del ballet de la Ópera de París.
El genial artista nacido en 1938 en un vagón de tren a quien su severo padre quiso convertir en militar como él falleció de sida en París el 6 de enero de 1993 dejando un hueco insustituible en la danza clásica.
«Tal
vez sea a Nureyev a quien más le debamos los bailarines la posibilidad
de ser algo más en el escenario que el «partenaire» de la primera
bailarina. Rudolf nos dio esa posibilidad, no solo a través de su enorme
talento, sino también por su personalidad y carisma sobre el escenario.
¿Qué bailarín no se ha mirado alguna vez en ese espejo y ha deseado
tener una carrera tan brillánte? Rudolf es un símbolo para todos
nosotros. Todavía me emociona su corajuda decisión de traspasar toda
frontera geográfica, política e ideológia y su ansia de libertad. Esa
misma libertad que lo hacía un pájaro sobre el escenario», escribió el bailarín Julio Bocca en ABC tras conocer su muerte. Tenía 54 años. Está enterrado en el cementerio de Sainte-Geneviève-des-Bois, a las afueras de París.
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