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Thursday, September 5, 2013
EL CARTEL DE LA HABANA. Parte II
EL CARTEL DE LA HABANA. Parte 1
Por Carlos J. Bringuier
Cuando salí de Cuba el 4 de Mayo de 1960 dejé vacante mi cargo de
Oficial (Secretario Suplente) en el Juzgado de Instrucción de la Sección
Quinta de La Habana. Mi experiencia me enseñaba que el problema de la
droga en Cuba siempre había sido un problema sin mayores consecuencias
ya que tanto los expendedores como los usuarios eran el estiércol de la
sociedad.
Al llegar a la Argentina, ya como exiliado político, comprobé que en
ese país la droga no era tampoco un gran problema social. Anteriormente
había visitado Guatemala donde la experiencia era la misma.
Hoy, 46 años después, nos encontramos un continente semi devastado
por el uso de la droga. Puede decirse que no hay una sola familia que no
sufra el caso de ver a un ser querido destrozado por el uso de las
drogas.
Por eso, sabiendo yo cómo se había originado este desenlace fatal no
me sorprendieron las recientes declaraciones del Teniente General
Rumano, Ion Mihai Pacepa.
Recuerdo que a principios de la década de los años 1960's existía un
periódico pro comunista en Nueva Orleans titulado "NOLA Express"
publicado por Bob Head quien en el titular le pedía a Fidel Castro que
legalizara el uso de la marihuana en Cuba. Conversando con Bob Head le
dije que no perdiera el tiempo que Castro no iba a legalizar el uso de
la mariguana en Cuba, que lo que Castro iba a ser era cultivarla para
invadir con ella a los Estados Unidos y destruir a este país.
El Teniente General Rumano Ion Mihai Pacepa nos dice ahora que eso
exactamente fue lo que planearon Ceausescu y Raúl Castro en una visita
del Dictador Rumano a La Habana en 1972.
Ya desde la década de los 1960's Cuba había entrado en el negocio de
la droga. En esa fatídica década comenzó a irradiarse el veneno hacia
el continente americano. Tan pronto Castro inició su lucha
internacionalista con las guerrillas Colombianas, se establecieron los
contactos para enviarles barcos cargados de armas que los guerrilleros
pagaban con droga que regresaba a Cuba en esos propios barcos. Desde
Cuba el gobierno de Fidel Castro se encargaba de hacerla llegar a los
Estados Unidos.
Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver (claro que la
corrupción y la complicidad también conducen a la ceguera). Hay
numerosos ejemplos de cómo los hermanos Castro crearon el Cartel de La
Habana. Ahí está el caso de Reynaldo Ruiz y su hijo Rubén. Reynaldo Ruiz
tenía conexiones en Cuba por intermedio de un pariente, Miguel Ruiz,
quien era Capitán del Ministerio del Interior.
De acuerdo con lo declarado por Reynaldo Ruiz él viajaba a Cuba en
un bote desde la Florida llegando hasta Varadero donde esperaba a su
hijo Rubén que se encontraba en Colombia. Su hijo volaba de Colombia a
Varadero en un avión cargado con cocaína, un Coronel de la Fuerza Aérea
de Cuba autorizaba el vuelo de Rubén a Cuba. Rubén aterrizó en Varadero y
parecía como que su vuelo era una cosa rutinaria y le daban un
suculento almuerzo mientras que militares cubanos descargaban la cocaína
y la pasaban al bote de Reynaldo. Ya con el bote cargado, un
guardacosta cubano los escoltaba hasta alta mar.
Reynaldo Ruiz y su hijo fueron arrestados en Miami en 1988. Como el
contubernio de los hermanos Castro con la mafia de la droga estaba por
descubrirse, el gobierno de Castro negó las acusaciones y procedió a
buscar chivos expiatorios. Posteriormente fueron arrestados Arnaldo
Ochoa ( Héroe de la Revolución), Tony de La Guardia (amigo personal de
Fidel Castro), el Capitán Miguel Ruiz (el pariente de Reynaldo Ruiz),
así como otras 11 personas que fueron sometidas a juicio sumario. Cuando
durante su declaración el Capitán Miguel Ruiz dijo que tenía la
impresión de que la operación de drogas estaba aprobada al "Máximo
nivel" el Fiscal Juan Escalona pidió suspender el juicio por unos
minutos ya que según Escalona el acusado se encontraba muy nervioso. El
Capitán Miguel Ruiz no regresó a continuar su declaración.
Anteriormente los aviones cargados de drogas procedentes de Colombia
tenían que pasar sobre el espacio aéreo cubano y ninguno de esos
aviones fueron derribados como el avión de los Hermanos al Rescate. Los
carteles de la droga obtenían con anticipación, previo pago,
autorización del gobierno de Castro para volar sobre el espacio aéreo
necesario para descargar su mortífera carga sobre las Bahamas.
Otro involucrado en este contrabando resultó ser George Morales
quien testificó en Washington que él participó en el trasiego de drogas a
través de Cuba. Morales testificó que eso ocurrió desde 1980 hasta
1986.
Jack Blum era el Fiscal Especial del Senado (1987-1989). El
principal testigo fué José Blandón, ex-ayudante de Manuel Noriega quien
declaró haber atendido reuniones en Cuba con Fidel Castro, presentando
fotografías para demostrarlo.
Blandón aseguró que los cubanos estaban envueltos en el tráfico de
drogas y que los motivos de Castro "son políticos". Blandón acusó a Cuba
de trasegar drogas a través de Nicaragua y Panamá además de Colombia y
que todo estaba dirigido por el Departamento América del gobierno cubano
y auspiciado por Fidel Castro. El Departamento América había sido
creado en 1974 y Manuel Piñeiro Losada se encargó de dirigirlo.
A mediados de la década de los 1970's Castro intensificó su
participación con los carteles de Colombia y el Departamento América
envió a uno de sus mejores agentes a Colombia. Fernando Ravelo Renedo
fue nombrado Embajador de Cuba en Colombia.
Mientras tanto las guerrillas colombianas del M19 recibían
entrenamiento y armamentos de Cuba. Ravelo enfatizó que era necesario
que usaran drogas para financiar su revolución. Cuba, a cambio,
continuaría suministrándoles armas.
En 1979 Ravelo asistió a un "wild party" en el Hotel Hilton de
Bogotá, Colombia. Entre los asistentes estaban varios capos de los
carteles de la droga entre ellos Johnny Crump. Posteriormente llegaron a
un acuerdo por el cual se enviarían botes con drogas hasta aguas
cubanas los que permanecerían en dichas aguas hasta que llegaran las
lanchas rápidas provenientes de la Florida las que se ocuparían de
introducir las drogas en los Estados Unidos. Ravelo hizo claro que
mientras estuvieran en aguas cubanas los botes provenientes de Colombia
tendrían toda la protección necesaria proporcionada por el gobierno de
Cuba.
Posteriormente Johnny Crump y el Embajador Ravelo volvieron a
reunirse en Panamá. Johnny Crump entonces viajó a La Habana para
finalizar el trato de los envíos de drogas. Al llegar a La Habana no
tuvo que mostrar su pasaporte y montó al auto que lo esperaba. Crump
estuvo hospedado en el Hotel "Habana Libre" con todos los gastos pagados
por el gobierno de Castro. Asistió a distintas reuniones, entre ellas,
con René Rodríguez Cruz, miembro del Comité Central del Gobierno de Cuba
y amigo de Fidel Castro.
Cuando el bote enviado por Crimp arribó a Cuba fue recibido por un
guarda costa Cubano en el que se encontraba el Vice Almirante de la
Marina de Guerra de Cuba Aldo Santamaría Cuadrado.
En Miami, el Fiscal Richard Gregory en el juicio de Crump también
procesó a Aldo Santamaría Cuadrado, René Rodríguez Cruz, Fernando Ravelo
y a un asesor de Ravelo. Ravelo y su asesor fueron nombrados por Cuba
como Embajadores en Nicaragua y Panamá.
En 1982 uno de los capos de la droga se estableció en Cuba en la
Marina Hemingway. En 1989 Robert Vesco fue procesado en los Estados
Unidos por traficar 1 tonelada de cocaína desde Cuba. Otro visitante de
la isla de Cuba era Carlos Lehder-Rivas quien sostuvo reuniones con
Robert Vesco y estuvo en Cuba por un período de 6 meses. Carlos
Lehder-Rivas posteriormente fue condenado en Estados Unidos por tráfico
de drogas y declaró que sin el permiso de Fidel Castro él nunca hubiera
podido arribar a Cuba. Hoy Lehder-Rivas cumple condena de "vida entera +
134 años de cárcel".
Un antiguo oficial de Inteligencia del gobierno de Cuba, Manuel de
Beunsa ha declarado que estuvo presente en una reunión con Fidel Castro y
el General José Abrantes Fernandes en la que se discutió el tráfico de
drogas y en la que Fidel Castro ordenó la creación de 2 compañías en
Panamá para utilizarlas en el tráfico de drogas. Las dos compañías en
cuestión se abrieron con los nombres de "Caribbean Happy Line, S.A." y
"Mercurio, S.A.". Otro antiguo Oficial de Inteligencia de Cuba, Juan
Antonio Rodríguez Menier, corroboró esas actividades. El General de
Aviación de Cuba, Rafael del Pino ha declarado que para permitir el
vuelo de los aviones traficantes de drogas se necesitaba el permiso del
Ministro de Defensa Raúl Castro Ruz y que él (el General Del Pino)
recibió esas órdenes en distintas oportunidades de la oficina de Raúl
Castro y de la oficina del General José Abrantes Fernandes.
Ahora el General Rumano Pacepa saca a la luz que en la reunión de
1972 en La Habana: "los hermanos Castro y Ceausescu pusieron los
cimientos de un acuerdo bilateral sobre las drogas. Ellos querían
inundar al mundo con drogas. ‘Las drogas pueden hacerle más daño al
imperialismo que las bombas atómicas’ expresó Fidel. ‘Las drogas pueden
destruir al capitalismo desde adentro’ puntualizó Raúl.
Hoy vemos a unos Estados Unidos de América con varias generaciones
consumidas por la droga. Hoy vemos a una Argentina, otrora faro de
intelectualidad, con una juventud descerebrada por la droga que es
incapaz de obtener calificaciones suficientes para avanzar mientras hay
Jueces que piden la legalización de las drogas y el gobierno permite un
verdadero genocidio del pueblo sano que no quiere sucumbir ante la
agresión comunista. Hoy vemos a países como El Salvador y Honduras
impotentes ante una criminalidad que ha convertido, por medio de las
drogas, a una juventud en verdaderas bestias humanas.
Cuando un Gran Jurado Federal en Miami estuvo dispuesto a procesar a
Raúl Castro por su participación en el tráfico de drogas hacia los
Estados Unidos dicen que el Presidente Bill Clinton y la Fiscal General
Janet Reno lo impidieron. Como en el caso del asesinato del Presidente
John F. Kennedy a manos de un agente de Fidel Castro no ha habido ni
inteligencia ni lo que hace falta que tengan los hombres para enjuiciar a
Fidel y a Raúl Castro. Sean Demócratas o Republicanos la estupidez es
Reina.
Wednesday, September 4, 2013
4 de Septiembre de 1933. La verdad como promesa.
Tomado de Baracutey Cubano.
Por Zoé Valdés
septiembre 4, 2011
Una
vez más, mi estimado amigo Roberto Torricella me invitó este año a
hacer uno de los discursos conmemorativos del 4 de Septiembre de 1934,
que cada año se recuerda y celebra en Miami, desafortunadamente no podré
asistir tampoco en esta ocasión, porque como saben, el mes de
septiembre es el más importante para los escritores en Francia, a nivel
de trabajo, y como prácticamente acabo de editar una novela, pues no
podré asistir a Miami, lo que sinceramente siento mucho, debido a mis
numerosos compromisos con la editorial y las ferias y salones del libro.
No obstante, no quería dejar pasar la ocasión para enviarles un abrazo a todos los participantes, y una muestra más de afecto a los familiares cercanos y a los amigos del presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, así como a los que han
comprendido, a través del estudio riguroso de la historia de Cuba, la
importancia de esta fecha, como tantas otras, escamoteadas por la
dictadura castrista a las nuevas generaciones de cubanos surgidas a
partir de 1959, el Año del Error.
(Fulgencio Batista y Antonio Guiteras, 23 de noviembre de 1933)
Como algunos de ustedes conocen, llevo años intentando terminar una obra suicida, no tengo otra frase mejor para definirla, que es lo que yo llamo hasta ahora: La novela de Batista, que es un proyecto literario, ambicioso, con el que no me interesa hacer una biografía a pie juntillas del presidente cubano, sino recrear su personalidad de forma literaria, dibujar el momento histórico en el que le tocó desempeñar sus responsabilidades, en relación a la debacle que vino después, con la aparición e imposición del castrismo, como una dictadura de más de medio siglo, que por ser –dicen ellos que de izquierda- ha recaudado simpatías en el mundo entero, pese a la crueldad y el terror que no solo alcanzaron a implantar en la isla de Cuba, sino t
ambién
en el resto de América Latina, en África, y en todo el mundo, a través
del terrorismo de las guerras de guerrillas, y el terrorismo de
izquierda, abrazado hoy también por los extremistas del islam.
(Federico Laredo Brú y Fulgencio Batista, 25 de diciembrede 1936)
Para escribir esa novela, que no entrará en lo absoluto dentro de los esquemas clásicos de la novela del dictador latinoamericano tocada por tantos autores de la región, me acerqué a la familia Batista, a los hijos y esposas, a Rubén Batista, a Roberto Fernández Miranda, y a Roberto Batista, entrevisté brevemente a Elisa Batista, a la nieta Esther Batista, y conservo, con mucho cariño, cada una de las palabras dichas, escritas, grabadas, de las horas que pude compartir con ellos. Agradezco la profunda afabilidad y el respeto con los que me recibieron y trataron, así como los ejemplares de los libros que
me obsequiaron, y aquella medalla de la Milagrosa que Adelita me
regaló, una tarde en que nos encontramos en casa de Rubén y Carmen.
(Recibimiento a Batista, 25 de noviembre de 1938)
La literatura es un misterio, como lo es la creación artística, es un misterio milagroso, porque no sólo a través del trabajo y de la creación literaria el escritor aprehende de la vida, sustrae escenas inconcebibles de la imaginación, además, la historia real, en casos como estos, aportan muchísimo al conocimiento y al acervo cultural e histórico que la sociedad en la que nos tocó vivir nos entregó, y que el escritor a través de su búsqueda, necesariamente, convierte en fuente inagotable de inspiración. Esa sociedad, la castrista, en cuanto a enseñanzas, a mí me dio bien poco, y me arrebató una gran parte de la verdad histórica de mi país, censurando el quehacer literario y artístico de por lo menos cuatro generaciones. Uno de esos ejemplos de censura es la propia historia de Fulgencio Batista y Zaldívar, y de su familia, llevada a lo más bajo e inmundo que se puede llevar la historia de unos seres humanos que formaron parte de la historia. Creo que fue esa la razón por la que me interesó investigar sobre Batista, porque allá por el año 1990, me dije, que no podía ser posible que Batista fuera un hombre tan extraordinariamente malo, como lo pintaba el castrismo, cuando su legado, aun cuando habían querido borrarlo de la historia, se
alzaba
por encima de los escombros del castro-comunismo, y resplandecía más
que nunca en la arquitectura de la ciudad, en ciertas publicaciones
prohibidas, en la memoria de los mayores, que empezaban a hacer
comparaciones peligrosas, muy a favor de la época batistiana y en contra
de la actualidad castrista.
(Mario García menocal y Fulgencio Batista, 19 de marzo de 1940)
A finales de los años ochenta, apareció una pintada en el muro de una célebre calle del Vedado. Era un grafiti enorme que representaba a Fidel Castro cargando en brazos a un bebé con la cara de Fulgencio Batista, sin un solo texto explicativo que acompañara a la imagen, pero los habaneros sabíamos que eso quería decir que Batista era un niño de teta en relación a Castro, en relación a esa “supuesta destrucción de la sociedad cubana” achacada al primero exclusivamente por tantos años. Esa caricatura, que duró menos que un merengue en la puerta de un colegio, fue el último impulso que yo necesitaba para embarcarme -en el bueno y en el mal sentido-, en la novela de Batista, en la que, como supondrán, el 4 de septiembre de 1933, constituye uno de los momentos claves en la historia del hombre, y del país.
En medio de varias polémicas que yo considero menores, entre el exilio y los cubanos de la isla, y de intercambios culturales que hacen el papel de la curita que intenta tapar el triperío infeccioso desbordante, siempre me viene a la mente el joven sargento Batista, cuando decidió ir a hablar a los cuarteles y guarniciones, sabiendo que ya nada podía detenerlo, asumiendo totalmente el liderazgo de las fuerzas armadas, y uniéndolos a todos en la Proclama del 4 de septiembre, un documento histórico, cuya primera firma, de entre los 19 que firmaron, era la de Prío Socarrás, y la última correspondía a la de Fulgencio Batista. Una proclama de gran sentido libertario y democrático que recogía el
pensamiento revolucionario de la época y demandaba justicia social,
aspiración de todos los cubanos. Así fue, contado a grandes rasgos, cómo
el presidente en funciones abandonó el poder, una vez presentada la
proclama, y con anterioridad nombrada La Pentarquía.
(Fulgencio Batista y Fernando de los Ríos de la República Española, abril 17 de 1946. Batista apoyó notablemente a la República Española durante la Guerra Civil española)
¿Sería esto posible en la actualidad? No tenemos a unos Castro susceptibles de abandonar el poder, y mucho menos contamos con hombres como el joven Batista, o al menos no los conocemos, ni nombres como aquellos de los que lo acompañaron. El país ya no es el mismo: 52 años de dictadura han dejado secuelas profundamente perjudiciales para un cambio apacible y para una posible reconstrucción inmediata.
Por último, como ustedes sabrán, yo repelo la palabra revolución, pero en este caso, la llamada “revolución de los sargentos”, cumplió su cometido, ampliarle el horizonte a los cubanos y entregarle momentáneamente el poder –no absoluto, como se ha querido tergiversar-, al ejército, el poder que en cualquier parte del mundo el ejército debe tener para que un país no se vaya a la deriva, y se extravíe y hunda bajo el peso de los egos y sinrazones de algunos. Poco tiempo después se recuperó la vía democrática, y mientras en Europa se vivía el horror de la Segunda Guerra Mundial, en Cuba, el presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, elegido democráticamente en dos ocasiones, situaba a Cuba entre los primeros rangos mundiales a nivel de importancia económica, política y social. Lo que su
cedió
después, ya forma parte de otra realidad, también muy discutible, de la
historia del batistato y de Cuba, cuya responsabilidad no la tiene un
solo hombre, como mismo el castrismo no es responsabilidad de los Castro
únicamente.
(Ramón Grau San Martín y Fulgencio Batista, 10 de octubre de 1944)
Nací en 1959, y nadie podrá endilgarme el cartelito de batistiana, despectivamente, como en tantas ocasiones se ha acostumbrado a hacer para denigrar a alguien, formalismo poco educado y que prueba una incultura atroz que tendrá que cambiar más temprano que tarde, y que ya ha ido cambiando sorpresivamente. Es la razón por la me agradaría terminar este texto deseándoles salud, salud, salud. Salud a todos ustedes, salud a Cuba, y salud al mundo. Libertad y vida para los cubanos que queremos reconocer cada una de las partes de nuestra historia, y que nos merecemos esa ansia de salud, porque es muy saludable incorporar a nuestras vidas y a nuestras libertades nuestro pasado, que es el pasado de nuestros padres y abuelos, con sus triunfos y fracasos, con sus victorias y pérdidas, pero sin obviar, ni querer borrar, a aquellos que le dieron, aunque sea, un grano de gloria a la idea de prosperidad que fue posible en Aquella Isla, que un día volverá a ser posible: En Esta Isla.
Zoé Valdés.
Publicado en Libre.
**********
Fulgencio Batista. Su historia
http://youtu.be/upka68WgI9s
Por Zoé Valdés
septiembre 4, 2011
Una
vez más, mi estimado amigo Roberto Torricella me invitó este año a
hacer uno de los discursos conmemorativos del 4 de Septiembre de 1934,
que cada año se recuerda y celebra en Miami, desafortunadamente no podré
asistir tampoco en esta ocasión, porque como saben, el mes de
septiembre es el más importante para los escritores en Francia, a nivel
de trabajo, y como prácticamente acabo de editar una novela, pues no
podré asistir a Miami, lo que sinceramente siento mucho, debido a mis
numerosos compromisos con la editorial y las ferias y salones del libro.No obstante, no quería dejar pasar la ocasión para enviarles un abrazo a todos los participantes, y una muestra más de afecto a los familiares cercanos y a los amigos del presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, así como a los que han
comprendido, a través del estudio riguroso de la historia de Cuba, la
importancia de esta fecha, como tantas otras, escamoteadas por la
dictadura castrista a las nuevas generaciones de cubanos surgidas a
partir de 1959, el Año del Error.(Fulgencio Batista y Antonio Guiteras, 23 de noviembre de 1933)
Como algunos de ustedes conocen, llevo años intentando terminar una obra suicida, no tengo otra frase mejor para definirla, que es lo que yo llamo hasta ahora: La novela de Batista, que es un proyecto literario, ambicioso, con el que no me interesa hacer una biografía a pie juntillas del presidente cubano, sino recrear su personalidad de forma literaria, dibujar el momento histórico en el que le tocó desempeñar sus responsabilidades, en relación a la debacle que vino después, con la aparición e imposición del castrismo, como una dictadura de más de medio siglo, que por ser –dicen ellos que de izquierda- ha recaudado simpatías en el mundo entero, pese a la crueldad y el terror que no solo alcanzaron a implantar en la isla de Cuba, sino t
ambién
en el resto de América Latina, en África, y en todo el mundo, a través
del terrorismo de las guerras de guerrillas, y el terrorismo de
izquierda, abrazado hoy también por los extremistas del islam.(Federico Laredo Brú y Fulgencio Batista, 25 de diciembrede 1936)
Para escribir esa novela, que no entrará en lo absoluto dentro de los esquemas clásicos de la novela del dictador latinoamericano tocada por tantos autores de la región, me acerqué a la familia Batista, a los hijos y esposas, a Rubén Batista, a Roberto Fernández Miranda, y a Roberto Batista, entrevisté brevemente a Elisa Batista, a la nieta Esther Batista, y conservo, con mucho cariño, cada una de las palabras dichas, escritas, grabadas, de las horas que pude compartir con ellos. Agradezco la profunda afabilidad y el respeto con los que me recibieron y trataron, así como los ejemplares de los libros que
me obsequiaron, y aquella medalla de la Milagrosa que Adelita me
regaló, una tarde en que nos encontramos en casa de Rubén y Carmen.(Recibimiento a Batista, 25 de noviembre de 1938)
La literatura es un misterio, como lo es la creación artística, es un misterio milagroso, porque no sólo a través del trabajo y de la creación literaria el escritor aprehende de la vida, sustrae escenas inconcebibles de la imaginación, además, la historia real, en casos como estos, aportan muchísimo al conocimiento y al acervo cultural e histórico que la sociedad en la que nos tocó vivir nos entregó, y que el escritor a través de su búsqueda, necesariamente, convierte en fuente inagotable de inspiración. Esa sociedad, la castrista, en cuanto a enseñanzas, a mí me dio bien poco, y me arrebató una gran parte de la verdad histórica de mi país, censurando el quehacer literario y artístico de por lo menos cuatro generaciones. Uno de esos ejemplos de censura es la propia historia de Fulgencio Batista y Zaldívar, y de su familia, llevada a lo más bajo e inmundo que se puede llevar la historia de unos seres humanos que formaron parte de la historia. Creo que fue esa la razón por la que me interesó investigar sobre Batista, porque allá por el año 1990, me dije, que no podía ser posible que Batista fuera un hombre tan extraordinariamente malo, como lo pintaba el castrismo, cuando su legado, aun cuando habían querido borrarlo de la historia, se
alzaba
por encima de los escombros del castro-comunismo, y resplandecía más
que nunca en la arquitectura de la ciudad, en ciertas publicaciones
prohibidas, en la memoria de los mayores, que empezaban a hacer
comparaciones peligrosas, muy a favor de la época batistiana y en contra
de la actualidad castrista.(Mario García menocal y Fulgencio Batista, 19 de marzo de 1940)
A finales de los años ochenta, apareció una pintada en el muro de una célebre calle del Vedado. Era un grafiti enorme que representaba a Fidel Castro cargando en brazos a un bebé con la cara de Fulgencio Batista, sin un solo texto explicativo que acompañara a la imagen, pero los habaneros sabíamos que eso quería decir que Batista era un niño de teta en relación a Castro, en relación a esa “supuesta destrucción de la sociedad cubana” achacada al primero exclusivamente por tantos años. Esa caricatura, que duró menos que un merengue en la puerta de un colegio, fue el último impulso que yo necesitaba para embarcarme -en el bueno y en el mal sentido-, en la novela de Batista, en la que, como supondrán, el 4 de septiembre de 1933, constituye uno de los momentos claves en la historia del hombre, y del país.
En medio de varias polémicas que yo considero menores, entre el exilio y los cubanos de la isla, y de intercambios culturales que hacen el papel de la curita que intenta tapar el triperío infeccioso desbordante, siempre me viene a la mente el joven sargento Batista, cuando decidió ir a hablar a los cuarteles y guarniciones, sabiendo que ya nada podía detenerlo, asumiendo totalmente el liderazgo de las fuerzas armadas, y uniéndolos a todos en la Proclama del 4 de septiembre, un documento histórico, cuya primera firma, de entre los 19 que firmaron, era la de Prío Socarrás, y la última correspondía a la de Fulgencio Batista. Una proclama de gran sentido libertario y democrático que recogía el
pensamiento revolucionario de la época y demandaba justicia social,
aspiración de todos los cubanos. Así fue, contado a grandes rasgos, cómo
el presidente en funciones abandonó el poder, una vez presentada la
proclama, y con anterioridad nombrada La Pentarquía.(Fulgencio Batista y Fernando de los Ríos de la República Española, abril 17 de 1946. Batista apoyó notablemente a la República Española durante la Guerra Civil española)
¿Sería esto posible en la actualidad? No tenemos a unos Castro susceptibles de abandonar el poder, y mucho menos contamos con hombres como el joven Batista, o al menos no los conocemos, ni nombres como aquellos de los que lo acompañaron. El país ya no es el mismo: 52 años de dictadura han dejado secuelas profundamente perjudiciales para un cambio apacible y para una posible reconstrucción inmediata.
Por último, como ustedes sabrán, yo repelo la palabra revolución, pero en este caso, la llamada “revolución de los sargentos”, cumplió su cometido, ampliarle el horizonte a los cubanos y entregarle momentáneamente el poder –no absoluto, como se ha querido tergiversar-, al ejército, el poder que en cualquier parte del mundo el ejército debe tener para que un país no se vaya a la deriva, y se extravíe y hunda bajo el peso de los egos y sinrazones de algunos. Poco tiempo después se recuperó la vía democrática, y mientras en Europa se vivía el horror de la Segunda Guerra Mundial, en Cuba, el presidente Fulgencio Batista y Zaldívar, elegido democráticamente en dos ocasiones, situaba a Cuba entre los primeros rangos mundiales a nivel de importancia económica, política y social. Lo que su
cedió
después, ya forma parte de otra realidad, también muy discutible, de la
historia del batistato y de Cuba, cuya responsabilidad no la tiene un
solo hombre, como mismo el castrismo no es responsabilidad de los Castro
únicamente.(Ramón Grau San Martín y Fulgencio Batista, 10 de octubre de 1944)
Nací en 1959, y nadie podrá endilgarme el cartelito de batistiana, despectivamente, como en tantas ocasiones se ha acostumbrado a hacer para denigrar a alguien, formalismo poco educado y que prueba una incultura atroz que tendrá que cambiar más temprano que tarde, y que ya ha ido cambiando sorpresivamente. Es la razón por la me agradaría terminar este texto deseándoles salud, salud, salud. Salud a todos ustedes, salud a Cuba, y salud al mundo. Libertad y vida para los cubanos que queremos reconocer cada una de las partes de nuestra historia, y que nos merecemos esa ansia de salud, porque es muy saludable incorporar a nuestras vidas y a nuestras libertades nuestro pasado, que es el pasado de nuestros padres y abuelos, con sus triunfos y fracasos, con sus victorias y pérdidas, pero sin obviar, ni querer borrar, a aquellos que le dieron, aunque sea, un grano de gloria a la idea de prosperidad que fue posible en Aquella Isla, que un día volverá a ser posible: En Esta Isla.
Zoé Valdés.
Publicado en Libre.
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Fulgencio Batista. Su historia
http://youtu.be/upka68WgI9s
Monday, August 26, 2013
¿Quién enterró al asesino Che Guevara?
Yo Enterré
Al CHE
El Che fue ejecutado a las 13:10 horas del 9 de octubre de 1967.
En julio pasado un equipo multidisciplinario de especialistas cubanos anunció finalmente el hallazgo de los restos del legendario Ernesto Che Guevara al lado de la pista de aterrizaje del pueblo de Villa Grande, Bolivia. Previamente se habían realizado sesenta excavaciones infructuosas, incluyendo las del afamado Equipo de Antropólogos Forenses de Argentina. Fue un acontecimiento mundial y de particular repercusión en Cuba, a donde fueron enviadas las osamentas.
Pero en esta entrevista realizada en una granja en el sur de Florida, EE.UU., el hombre que estuvo a cargo de enterrar al Che duda que realmente se le haya encontrado.
Ahora abuelo, el ex agente de la CIA Gustavo Villoldo se dedica a su granja, recuerda y 30 años después duda del hallazgo.
" Yo enterré al Che junto a otros
dos guerrilleros, Willy Cuba y el peruano `Chino' Chang". Habla Gustavo
Villoldo Sampera, persona que estuvo al mando de esa operación.
Hace treinta años, Villoldo llegó a Bolivia como uno de los asesores de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en lo que era la zona de operaciones contra la guerrilla comandada por Ernesto Che Guevara. Fue enviado por la CIA en un acuerdo con el gobierno de Bolivia. Villoldo usó el seudónimo de "capitán Eduardo González".
Todos quisieron posar al lado del cadáver, incluyendo a Villoldo.
Era miembro de un equipo entre los que figuraba Félix Rodríguez, también cubano-americano. Fue el que se fotografió con el Che justo antes de su muerte. (Ver CARETAS 1432 del 19 de setiembre de 1996.) Y había también al menos dos hombres más de la CIA en Bolivia, entre ellos Julio García, asesor del ministro del Interior Arguedas.
El Che había sido capturado el 8 de octubre y hace treinta años el presidente boliviano René Barrientos, y el jefe de las fuerzas armadas, el general Alfredo Ovando Candia, dieron desde La Paz la orden expresa de ejecutarlo.
Guevara fue muerto a las 13.10 horas del 9 de octubre de 1967 por el sargento Mario Terán en un aula de la escuelita del poblado de La Higuera.
Después de treinta años, en una granja al sur del estado de Florida, EE.UU., conversamos con Villoldo, ahora dedicado a sus paltas, sus hortalizas y sus nietos.
Retrocedimos en el tiempo y nos trasladamos a Valle Grande, poblado enclavado entre montañas y a unos 280 kilómetros al sur-oeste de Santa Cruz de la Sierra, donde se ha ventilado el último secreto del Che: el misterio de su tumba y sus restos.
¿Qué pasó el 9 de octubre después de la ejecución de Guevara?
"El día 9 por la tarde se da la orden de evacuar a los heridos y muertos desde La Higuera a Valle Grande. Primero los heridos del Segundo Batallón de Rangers, después los muertos del Batallón y por último los guerrilleros muertos. En Valle Grande yo recibo el cadáver del Che aproximadamente a las 17:30 horas".
¿Sólo del Che?
"Llegaron los cadáveres de tres guerrilleros -Cuba, Chang y Guevara- y se los llevaron al Hospital Nuestro Señor de Malta. Ahí, en la parte de atrás, arriba de un lavadero se pone el cadáver del Che. Junto estaban Chang y Cuba. Fueron expuestos a los fotógrafos y para que los viera toda la población".
ALGUNOS OFICIALES SUGIRIERON
DECAPITAR AL CHE Y CREMARLO
¿Qué pasó después?
"Como a las 8 de la noche se cierra al público esa zona y se hace una evaluación de la situación. La mañana siguiente llega el presidente Barrientos, el general Ovando y miembros del estado mayor. Además, alrededor de 150 periodistas del mundo entero. La noticia había corrido como la pólvora. Se hacen las declaraciones oficiales de rigor y recibimos la información que venía la familia de Guevara desde Argentina. También que elementos del Partido Comunista Boliviano pensaban promover disturbios en el país.
Los cadáveres del Che, Chang y Cuba fueron
expuestos para que los viera toda la población. Derecha, parte de la
carta que Villoldo dirigió a Aleida Guevara March, hija del Che.
"Tomando esto en consideración, tuvimos una reunión en un hotelito de Valle Grande, donde estábamos presentes Ovando, el coronel Zenteno, el teniente coronel Selich, el mayor Niño de Guzmán y el que habla. Se discutieron varios puntos y algunos oficiales sugirieron decapitar al Che, cortarle las manos y cremarlo...
"Yo me dirigí al general y le dije que su ejército acababa de escribir una página hermosa y heroica, y que mutilar el cadáver de un enemigo mancharía al ejército. El estuvo de acuerdo, dio las instrucciones de que no se decapitara al muerto pero como concesión al resto de los presentes accedió a cercenarle las manos y mantenerlas en formol, para demostrar al mundo entero con las huellas dactilares que Ernesto Che Guevara había caído. En cuanto a la cremación les dije que eso era un error, que no tenían las facilidades y que lo que se iba a hacer era una horrible barbacoa".
Colocamos los tres cadáveres a 4 ó 5 metros de profundidad y tapamos el área con montacargas.
Lo de las manos es historia. Están en Cuba y son las del Che Guevara. En lo que no hay un ciento por ciento de seguridad es en los restos del guerrillero y sobre las osamentas encontradas junto a la pista aérea rural de Valle Grande. No hay seguridad pese a los geólogos y antropólogos forenses que estuvieron trabajando en siete esqueletos desenterrados. No hay seguridad, dice Villoldo, porque los excavadores son cubanos a las órdenes Fidel Castro y no se cuenta con la prueba de ADN.
Y Gustavo Villoldo, el hombre que asegura enterró al Che, tiene más información para atizar las dudas.
"El general Ovando dio instrucciones precisas de que yo me encargara de enterrar el cadáver del Che. Le ordenó al coronel Zenteno para que me dieran el apoyo necesario. Eso nos pone ya como a las 6 de la tarde del día 10 de octubre. Procedo a pedirle a Zenteno un volquete, un pequeño camión y un tractor. También un tractorista, un chofer y un cabo de seguridad. Se hace la coordinación para salir del hospital a las 2 de la mañana del día 11 de octubre. Yo me retiro a mi casa de seguridad a descansar y me levanto como a la 1:30. Después voy con el cabo al Hospital de Malta y allí doy las instrucciones a los soldados que recojan los tres cadáveres".
"EL ENTIERRO SE EFECTUO ENTRE
LAS 2 Y LAS 2:45 DE LA MADRUGADA..."
¿Seguro que sólo tres cadáveres?
"Tres cadáveres nada más. No veo otros. Y cargando los tres cadáveres procedemos hacia la zona de la pista de aterrizaje de Valle Grande, lo que es hoy la antigua pista, hacia el cementerio. Mando parar el volquete en un lugar adyacente a la pista, el más abrupto. Me apeo del volquete y hago llamar al tractorista, que se encontraba a 500 metros. El sale caminando hacia el tractor, y en lo que él arranca la máquina, yo procedo a tomar los azimut (los ángulos medidos sobre el plano horizontal en relación a la latitud) y cuento los pasos de donde iba a enterrar en una fosa común a los tres guerrilleros para poder localizarlos el día de mañana si fuera necesario".
¿A qué hora los entierra?
"Entre las 2 y 2:45 de la madrugada del 11 de octubre de 1967, estando presentes conmigo el chofer del volquete, el cabo de seguridad y el tractorista. Fueron tres cadáveres, repito: Ernesto Che Guevara, Willy Cuba y el chino Chang. Terminando yo de proceder con el azimut y tomando los inversos, le doy instrucciones al chofer para que dé marcha atrás hacia el declive. Inspecciono el lugar, veo que no hay nada abajo, y procedemos a situar los tres cadáveres..."
El ex agente de la CIA dibujó este croquis para CARETAS. Asegura que
fueron cuatro los testigos que participaron en el entierro de sólo tres
cadáveres en el lugar indicado.
¿A qué profundidad?
"Yo diría que entre 4 y 5 metros de profundidad. Le doy instrucciones al tractorista para que tape la fosa común. Me voy cuando se ha terminado de tapar la fosa y lo dejo dándole pisón a la tierra, para evitar de que se pudiera señalar como un área recién excavada. En ese momento empezó a lloviznar, dejando la zona sin indicio ninguno de un lugar de enterramiento".
¿Dónde es exactamente el lugar?
"Cerca del cementerio y de la pista antigua".
"YO ENTERRE A TRES Y LOS MUERTOS
NO SE REPRODUCEN"
El área a la que se refiere Villoldo es básicamente la misma donde en julio fueron desenterrados huesos correspondientes a siete cadáveres, algunos presumiblemente del Che. Pero si Villoldo asegura que enterró a tres guerrilleros, ¿de dónde salen las otras cuatro osamentas? Y en otras palabras, ¿son realmente los restos de Guevara los que hoy están en Cuba?
"Esa es la gran interrogante -prosigue Villoldo- porque yo enterré a tres y los muertos no se reproducen. También quiero decirte que en este esfuerzo de recuperar al Che, por mi parte existían dos motivaciones. La primera humanitaria. Considero que la familia de Ernesto Guevara, sus hijos, tienen el mismo derecho que pudieran tener los míos si me hubieran matado en Vietnam o en Bolivia, de recuperar los restos del padre. Independientemente de las ideas y de lo que él representaba en su relación conmigo. Yo mantengo las mismas convicciones que me impulsaron a buscarlo en Africa en 1965. Siguen siendo mis enemigos políticos y seguiré combatiéndolos a todos ellos mientras físicamente pueda. Por otro lado, quería negarle a Fidel Castro el lucrar con el encuentro de los huesos del Che. Para Fidel sería una deshonra que el hombre que siguió al Che desde 1965 y lo enterró en 1967, lo devolvió a Cuba".
Según Villoldo, hizo llegar de forma clandestina una carta fechada el 23 de abril de este año a la hija del Che, Aleida Guevara, que se encuentra en Cuba. Allí Villoldo le ofreció desenterrar los restos de su padre por razones humanitarias. Aparentemente, la carta de Villoldo aceleró la carrera sin precedentes por encontrar los restos del Che. Los cubanos querían y quieren hacer un mausoleo como homenaje a la revolución. Por otro lado están los bolivianos que explotan al Che como atracción turística. Y, por otro lado, Villoldo, que quiere aplicar otro golpe a Castro desenterrando el cuerpo del legendario guerrillero que él mismo enterró.
Quizá la única forma de cerrar el capítulo de la vida, muerte y rescate de los restos del guerrillero argentino sea viajando a Valle Grande con Gustavo Villoldo y, con los datos que él tiene, confirmar si los restos del Che fueron desenterrados o no. Además, exigir una prueba de ADN.
Dicen que al lado de la pista aérea rural de Valle Grande fueron enterrados 32 cadáveres, pero hasta ahora se han encontrado sólo 12. En el cementerio de Valle Grande se encuentra sepultada Támara Bunke, o `Tania', guerrillera y espía germanoriental.
En todo caso, el Che sigue agitando al continente, aunque ahora se encuentre en el mundo de los mitos y los fantasmas.
"Yo Enterré Sólo a Tres"
En la página 38 de CARETAS 1432 del 19 de setiembre de 1996, Félix Rodríguez, el otro agente principal de la CIA destacado en la zona de operaciones de la guerrilla del Che en Bolivia, aseguraba textualmente: "Allá estaban los cadáveres de por lo menos 7 guerrilleros, entre ellos el del Che Guevara". Villoldo, sin embargo, señala que la confusión puede surgir a raíz de que en la quebrada del Yuro cayeron 7 guerrilleros, pero a él sólo le tocó enterrar en Villa Grande a tres: Ernesto Che Guevara, Willy Cuba y al peruano Juan Pablo Chang.
En otros puntos cercanos a la pista aérea de Valle Grande fueron enterrados más de dos docenas de insurgentes.
El Agente de la CIA
En Bolivia fue el "capitán Eduardo González"
GUSTAVO En 1967 asesoró al Segundo Batallón de Rangers bajo el nombre de "capitán Eduardo González" en Bolivia. En la madrugada del 11 de octubre de 1967 enterró a Ernesto Che Guevara en Valle Grande. Gustavo Villoldo se retiró de la CIA en 1970. Actualmente vive en el sur de Florida y asegura que mientras no le falle el físico seguirá luchando contra Fidel Castro.
El Che S.A.
EL En Cuba los turistas tienen ahora una gama amplia de diversiones. En estos días, la posibilidad de una bomba en el hotel se ha convertido en parte del foclore de un país que exportaba subversivos. También, las famosas "jineteras" o prostitutas. Hacen que miles de turistas veteranos cuando no decrépitos se crean el cuento de que los hombres son como el vino; mientras más viejos mejores.
Están las playas y lo que queda de un país que alguna vez fue bello por todos lados. Obviamente está Fidel Castro, que se aferra hace 38 años al poder, y que pese a todo ejerce un magnetismo especial para muchos. Pero la figura más vista en la Cuba de hoy es la del Che. El comandante Guevara es parte del paisaje y es un símbolo de la revolución que se pinta en murales en toda la isla.
En la Plaza de la Catedral, en el corazón de La Habana Vieja, se puede comprar todo tipo de souvenirs con la imagen del guerrillero. Lo mismo sucede en el mercado al aire libre del famoso Malecón, y en otros establecimientos comerciales. La variedad es impresionante: ceniceros, libros, billetes, camisetas, tazas, afiches y pinturas con el laqueado de cuadros chinos.
Villoldo participó en operaciones en Vietnam, Africa, Guatemala y también Perú.
¿Qué se hubiera imaginado el Che que su destino sería generar divisas con su imagen? ¿Quién se habría atrevido a pensar que Guevara sería convertido en un artículo de consumo para la revolución por la que él murió?
Ernesto Guevara fracasó en la mayoría de sus aventuras guerrilleras, pero el Che está teniendo éxito después de muerto, en lo único que no creía: capitalismo.
En Bolivia, las agencias de viajes venden paquetes turísticos de "La Ruta del Che". Ahí se incluyen paradas en la escuela de La Higuera donde fue ejecutado, un rápido vistazo a la quebrada del Yuro donde fue apresado y ahora, como oferta especial, la pascana en la que se supone fue su tumba durante 30 años al lado de la pista de aterrizaje de Valle Grande. No se ha confirmado si hay o no recargo por misa en el lugar de los hechos.
En todo caso, en la zona donde operó y murió Guevara, se le venera como un santo. San Che es utilizado para mandas especiales y sobre todo para atraer turistas.
El mundo entero le rinde un culto especial en materia de artefactos que lleven impresa su imagen, incluso relojes suizos.
En Cuba los escolares inician las clases cada día con la siguiente consigna:
"Pioneros por el comunismo: seremos como el Che".
¿Qué puede significar este grito de batalla para la nueva generación? Seremos como el Che repiten lo niños a diario. Sólo queda esperar qué es lo que quieren ser: ¿camisetas, monedas, libros, ceniceros, documentales, billetes, afiches, tazas?
Admirado o despreciado, ahora hay que dar al Che lo que es del Che: vende.
Gracia a Miriam Mata por el Link
Al CHE
El Che fue ejecutado a las 13:10 horas del 9 de octubre de 1967.
En julio pasado un equipo multidisciplinario de especialistas cubanos anunció finalmente el hallazgo de los restos del legendario Ernesto Che Guevara al lado de la pista de aterrizaje del pueblo de Villa Grande, Bolivia. Previamente se habían realizado sesenta excavaciones infructuosas, incluyendo las del afamado Equipo de Antropólogos Forenses de Argentina. Fue un acontecimiento mundial y de particular repercusión en Cuba, a donde fueron enviadas las osamentas.
Pero en esta entrevista realizada en una granja en el sur de Florida, EE.UU., el hombre que estuvo a cargo de enterrar al Che duda que realmente se le haya encontrado.
Hace treinta años, Villoldo llegó a Bolivia como uno de los asesores de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en lo que era la zona de operaciones contra la guerrilla comandada por Ernesto Che Guevara. Fue enviado por la CIA en un acuerdo con el gobierno de Bolivia. Villoldo usó el seudónimo de "capitán Eduardo González".
Era miembro de un equipo entre los que figuraba Félix Rodríguez, también cubano-americano. Fue el que se fotografió con el Che justo antes de su muerte. (Ver CARETAS 1432 del 19 de setiembre de 1996.) Y había también al menos dos hombres más de la CIA en Bolivia, entre ellos Julio García, asesor del ministro del Interior Arguedas.
El Che había sido capturado el 8 de octubre y hace treinta años el presidente boliviano René Barrientos, y el jefe de las fuerzas armadas, el general Alfredo Ovando Candia, dieron desde La Paz la orden expresa de ejecutarlo.
Guevara fue muerto a las 13.10 horas del 9 de octubre de 1967 por el sargento Mario Terán en un aula de la escuelita del poblado de La Higuera.
Después de treinta años, en una granja al sur del estado de Florida, EE.UU., conversamos con Villoldo, ahora dedicado a sus paltas, sus hortalizas y sus nietos.
Retrocedimos en el tiempo y nos trasladamos a Valle Grande, poblado enclavado entre montañas y a unos 280 kilómetros al sur-oeste de Santa Cruz de la Sierra, donde se ha ventilado el último secreto del Che: el misterio de su tumba y sus restos.
¿Qué pasó el 9 de octubre después de la ejecución de Guevara?
"El día 9 por la tarde se da la orden de evacuar a los heridos y muertos desde La Higuera a Valle Grande. Primero los heridos del Segundo Batallón de Rangers, después los muertos del Batallón y por último los guerrilleros muertos. En Valle Grande yo recibo el cadáver del Che aproximadamente a las 17:30 horas".
¿Sólo del Che?
"Llegaron los cadáveres de tres guerrilleros -Cuba, Chang y Guevara- y se los llevaron al Hospital Nuestro Señor de Malta. Ahí, en la parte de atrás, arriba de un lavadero se pone el cadáver del Che. Junto estaban Chang y Cuba. Fueron expuestos a los fotógrafos y para que los viera toda la población".
ALGUNOS OFICIALES SUGIRIERON
DECAPITAR AL CHE Y CREMARLO
¿Qué pasó después?
"Como a las 8 de la noche se cierra al público esa zona y se hace una evaluación de la situación. La mañana siguiente llega el presidente Barrientos, el general Ovando y miembros del estado mayor. Además, alrededor de 150 periodistas del mundo entero. La noticia había corrido como la pólvora. Se hacen las declaraciones oficiales de rigor y recibimos la información que venía la familia de Guevara desde Argentina. También que elementos del Partido Comunista Boliviano pensaban promover disturbios en el país.
"Tomando esto en consideración, tuvimos una reunión en un hotelito de Valle Grande, donde estábamos presentes Ovando, el coronel Zenteno, el teniente coronel Selich, el mayor Niño de Guzmán y el que habla. Se discutieron varios puntos y algunos oficiales sugirieron decapitar al Che, cortarle las manos y cremarlo...
"Yo me dirigí al general y le dije que su ejército acababa de escribir una página hermosa y heroica, y que mutilar el cadáver de un enemigo mancharía al ejército. El estuvo de acuerdo, dio las instrucciones de que no se decapitara al muerto pero como concesión al resto de los presentes accedió a cercenarle las manos y mantenerlas en formol, para demostrar al mundo entero con las huellas dactilares que Ernesto Che Guevara había caído. En cuanto a la cremación les dije que eso era un error, que no tenían las facilidades y que lo que se iba a hacer era una horrible barbacoa".
Lo de las manos es historia. Están en Cuba y son las del Che Guevara. En lo que no hay un ciento por ciento de seguridad es en los restos del guerrillero y sobre las osamentas encontradas junto a la pista aérea rural de Valle Grande. No hay seguridad pese a los geólogos y antropólogos forenses que estuvieron trabajando en siete esqueletos desenterrados. No hay seguridad, dice Villoldo, porque los excavadores son cubanos a las órdenes Fidel Castro y no se cuenta con la prueba de ADN.
Y Gustavo Villoldo, el hombre que asegura enterró al Che, tiene más información para atizar las dudas.
"El general Ovando dio instrucciones precisas de que yo me encargara de enterrar el cadáver del Che. Le ordenó al coronel Zenteno para que me dieran el apoyo necesario. Eso nos pone ya como a las 6 de la tarde del día 10 de octubre. Procedo a pedirle a Zenteno un volquete, un pequeño camión y un tractor. También un tractorista, un chofer y un cabo de seguridad. Se hace la coordinación para salir del hospital a las 2 de la mañana del día 11 de octubre. Yo me retiro a mi casa de seguridad a descansar y me levanto como a la 1:30. Después voy con el cabo al Hospital de Malta y allí doy las instrucciones a los soldados que recojan los tres cadáveres".
"EL ENTIERRO SE EFECTUO ENTRE
LAS 2 Y LAS 2:45 DE LA MADRUGADA..."
¿Seguro que sólo tres cadáveres?
"Tres cadáveres nada más. No veo otros. Y cargando los tres cadáveres procedemos hacia la zona de la pista de aterrizaje de Valle Grande, lo que es hoy la antigua pista, hacia el cementerio. Mando parar el volquete en un lugar adyacente a la pista, el más abrupto. Me apeo del volquete y hago llamar al tractorista, que se encontraba a 500 metros. El sale caminando hacia el tractor, y en lo que él arranca la máquina, yo procedo a tomar los azimut (los ángulos medidos sobre el plano horizontal en relación a la latitud) y cuento los pasos de donde iba a enterrar en una fosa común a los tres guerrilleros para poder localizarlos el día de mañana si fuera necesario".
¿A qué hora los entierra?
"Entre las 2 y 2:45 de la madrugada del 11 de octubre de 1967, estando presentes conmigo el chofer del volquete, el cabo de seguridad y el tractorista. Fueron tres cadáveres, repito: Ernesto Che Guevara, Willy Cuba y el chino Chang. Terminando yo de proceder con el azimut y tomando los inversos, le doy instrucciones al chofer para que dé marcha atrás hacia el declive. Inspecciono el lugar, veo que no hay nada abajo, y procedemos a situar los tres cadáveres..."
¿A qué profundidad?
"Yo diría que entre 4 y 5 metros de profundidad. Le doy instrucciones al tractorista para que tape la fosa común. Me voy cuando se ha terminado de tapar la fosa y lo dejo dándole pisón a la tierra, para evitar de que se pudiera señalar como un área recién excavada. En ese momento empezó a lloviznar, dejando la zona sin indicio ninguno de un lugar de enterramiento".
¿Dónde es exactamente el lugar?
"Cerca del cementerio y de la pista antigua".
"YO ENTERRE A TRES Y LOS MUERTOS
NO SE REPRODUCEN"
El área a la que se refiere Villoldo es básicamente la misma donde en julio fueron desenterrados huesos correspondientes a siete cadáveres, algunos presumiblemente del Che. Pero si Villoldo asegura que enterró a tres guerrilleros, ¿de dónde salen las otras cuatro osamentas? Y en otras palabras, ¿son realmente los restos de Guevara los que hoy están en Cuba?
"Esa es la gran interrogante -prosigue Villoldo- porque yo enterré a tres y los muertos no se reproducen. También quiero decirte que en este esfuerzo de recuperar al Che, por mi parte existían dos motivaciones. La primera humanitaria. Considero que la familia de Ernesto Guevara, sus hijos, tienen el mismo derecho que pudieran tener los míos si me hubieran matado en Vietnam o en Bolivia, de recuperar los restos del padre. Independientemente de las ideas y de lo que él representaba en su relación conmigo. Yo mantengo las mismas convicciones que me impulsaron a buscarlo en Africa en 1965. Siguen siendo mis enemigos políticos y seguiré combatiéndolos a todos ellos mientras físicamente pueda. Por otro lado, quería negarle a Fidel Castro el lucrar con el encuentro de los huesos del Che. Para Fidel sería una deshonra que el hombre que siguió al Che desde 1965 y lo enterró en 1967, lo devolvió a Cuba".
Según Villoldo, hizo llegar de forma clandestina una carta fechada el 23 de abril de este año a la hija del Che, Aleida Guevara, que se encuentra en Cuba. Allí Villoldo le ofreció desenterrar los restos de su padre por razones humanitarias. Aparentemente, la carta de Villoldo aceleró la carrera sin precedentes por encontrar los restos del Che. Los cubanos querían y quieren hacer un mausoleo como homenaje a la revolución. Por otro lado están los bolivianos que explotan al Che como atracción turística. Y, por otro lado, Villoldo, que quiere aplicar otro golpe a Castro desenterrando el cuerpo del legendario guerrillero que él mismo enterró.
Quizá la única forma de cerrar el capítulo de la vida, muerte y rescate de los restos del guerrillero argentino sea viajando a Valle Grande con Gustavo Villoldo y, con los datos que él tiene, confirmar si los restos del Che fueron desenterrados o no. Además, exigir una prueba de ADN.
Dicen que al lado de la pista aérea rural de Valle Grande fueron enterrados 32 cadáveres, pero hasta ahora se han encontrado sólo 12. En el cementerio de Valle Grande se encuentra sepultada Támara Bunke, o `Tania', guerrillera y espía germanoriental.
En todo caso, el Che sigue agitando al continente, aunque ahora se encuentre en el mundo de los mitos y los fantasmas.
"Yo Enterré Sólo a Tres"
En la página 38 de CARETAS 1432 del 19 de setiembre de 1996, Félix Rodríguez, el otro agente principal de la CIA destacado en la zona de operaciones de la guerrilla del Che en Bolivia, aseguraba textualmente: "Allá estaban los cadáveres de por lo menos 7 guerrilleros, entre ellos el del Che Guevara". Villoldo, sin embargo, señala que la confusión puede surgir a raíz de que en la quebrada del Yuro cayeron 7 guerrilleros, pero a él sólo le tocó enterrar en Villa Grande a tres: Ernesto Che Guevara, Willy Cuba y al peruano Juan Pablo Chang.
En otros puntos cercanos a la pista aérea de Valle Grande fueron enterrados más de dos docenas de insurgentes.
El Agente de la CIA
En Bolivia fue el "capitán Eduardo González"
GUSTAVO En 1967 asesoró al Segundo Batallón de Rangers bajo el nombre de "capitán Eduardo González" en Bolivia. En la madrugada del 11 de octubre de 1967 enterró a Ernesto Che Guevara en Valle Grande. Gustavo Villoldo se retiró de la CIA en 1970. Actualmente vive en el sur de Florida y asegura que mientras no le falle el físico seguirá luchando contra Fidel Castro.
El Che S.A.
EL En Cuba los turistas tienen ahora una gama amplia de diversiones. En estos días, la posibilidad de una bomba en el hotel se ha convertido en parte del foclore de un país que exportaba subversivos. También, las famosas "jineteras" o prostitutas. Hacen que miles de turistas veteranos cuando no decrépitos se crean el cuento de que los hombres son como el vino; mientras más viejos mejores.
Están las playas y lo que queda de un país que alguna vez fue bello por todos lados. Obviamente está Fidel Castro, que se aferra hace 38 años al poder, y que pese a todo ejerce un magnetismo especial para muchos. Pero la figura más vista en la Cuba de hoy es la del Che. El comandante Guevara es parte del paisaje y es un símbolo de la revolución que se pinta en murales en toda la isla.
En la Plaza de la Catedral, en el corazón de La Habana Vieja, se puede comprar todo tipo de souvenirs con la imagen del guerrillero. Lo mismo sucede en el mercado al aire libre del famoso Malecón, y en otros establecimientos comerciales. La variedad es impresionante: ceniceros, libros, billetes, camisetas, tazas, afiches y pinturas con el laqueado de cuadros chinos.
¿Qué se hubiera imaginado el Che que su destino sería generar divisas con su imagen? ¿Quién se habría atrevido a pensar que Guevara sería convertido en un artículo de consumo para la revolución por la que él murió?
Ernesto Guevara fracasó en la mayoría de sus aventuras guerrilleras, pero el Che está teniendo éxito después de muerto, en lo único que no creía: capitalismo.
En Bolivia, las agencias de viajes venden paquetes turísticos de "La Ruta del Che". Ahí se incluyen paradas en la escuela de La Higuera donde fue ejecutado, un rápido vistazo a la quebrada del Yuro donde fue apresado y ahora, como oferta especial, la pascana en la que se supone fue su tumba durante 30 años al lado de la pista de aterrizaje de Valle Grande. No se ha confirmado si hay o no recargo por misa en el lugar de los hechos.
En todo caso, en la zona donde operó y murió Guevara, se le venera como un santo. San Che es utilizado para mandas especiales y sobre todo para atraer turistas.
El mundo entero le rinde un culto especial en materia de artefactos que lleven impresa su imagen, incluso relojes suizos.
En Cuba los escolares inician las clases cada día con la siguiente consigna:
"Pioneros por el comunismo: seremos como el Che".
¿Qué puede significar este grito de batalla para la nueva generación? Seremos como el Che repiten lo niños a diario. Sólo queda esperar qué es lo que quieren ser: ¿camisetas, monedas, libros, ceniceros, documentales, billetes, afiches, tazas?
Admirado o despreciado, ahora hay que dar al Che lo que es del Che: vende.
Gracia a Miriam Mata por el Link
Sunday, August 25, 2013
BUENO…¿Y QUÉ HA PASADO CON ANTÚNEZ?
Parece que el juego de los industriales tiene a todos alborotados….
Pero esta es la opinión del opositor, Antúnez.
Video tomado de Ino Martell Casuso en Faceook.
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