Nombre: Javier Bazán Aguirre
http://simposiolibertario.
Dos días antes del nuevo gobierno no puedo dejar de escribir después de leer tanta tontera que se ha dicho, después del terremoto del sábado 28 de febrero en la madrugada. Según mi modesta opinión, todo el asunto se resuelve con el liderazgo, que es precisamente lo que Michelle Bachelet no ejerció. Aún no me explico el 84% de aprobación, según la encuesta gobiernista Adimark.
Como dijo la alcaldesa de Concepción, Alcaldesa Van Rysselberghe: "Yo creo que (Bachelet) no quiere terminar el gobierno con una zona militarizada" (2 de marzo), cosa que el candidato electo manifestó ayer lunes que van a continuar.
La izquierda monotemática
La Presidente no quiso primero declarar Estado de Catástrofe y luego mandar a los militares a las zonas del sur afectadas por el terremoto, tsunami y, finalmente, el saqueo que asoló a las ciudades de Concepción, Talcahuano, Hualpen, Coronel y Lota, entre otras ciudades, porque los asesores políticos el jefe de la Secretaría de Comunicaciones, Juan Carvajal, y el jefe de gabinete presidencial, Rodrigo Peñailillo del segundo piso de La Moneda estimaron que podría dañar su imagen. Además, como expreso el ministro de Obras Públicas y ex ministro de Salvador Allende, Sergio Bitar a la BBC (5 de marzo): "Para una coalición que luchó contra la dictadura, la idea de tener a los militares en la calle no fue fácil". Un lector le respondió: “Señor Bitar: si los militares dieron el golpe el año 1973 fue exclusivamente por la ingobernabilidad en que tenían sumido a Chile y del cual usted era parte. Que culpa tienen los chilenos hoy de sus errores del pasado”. Lo que me molestó fue encontrar en el blog http://www.bajolalupa.
Poco se comentó que el ex general del Ejército, Juan Emilio Cheyre tuvo un altercado verbal con el diputado socialista, Sergio Águiló, ya que el primero sostuvo que sacaron tardíamente a las Fuerzas Armadas por ‘trauma’ que tenían con ellas. El diputado Águiló afirmó: “intentándose sacar el pillo junto con otros oficiales cometieron delitos a los derechos humanos y están siendo llevados a la justicia". El señor Águiló fue arrestado en 1981 por la CNI porque tenía metralletas AKA para veinte integrantes de la ex Izquierda Cristiana, quienes se habían entrenado en Cuba. La actual prensa de ‘derecha’ no contó esa parte. Recién en el 2005 presentó una querella contra el brigadier Roberto Schmied por tortura. Según el diputado, después de casi 20 años se acuerda de que "tiene trastornos post traumático". El brigadier afirmó: “el diputado no fue torturado’’. “Miente, miente que algo queda”, como decía Voltaire a costa de la honra de las personas.
El Gobierno no entendió el mensaje de la elección presidencial de la segunda vuelta y se quedó en el pasado. Pues, ¡Qué más monotemático que la guinda de la torta sea el Museo de la Memoria y los veinte años hablando solamente del Gobierno Militar y ocultando la Unidad Popular! Además, con el terremoto quedó al descubierto que el tópico ‘Reestablecimiento o reconciliación de las relaciones cívicos militares’, que cacareó la Concertación, los intelectuales del FLACSO y en particular la izquierda, fue artificial que le afectó solamente a ella, para justificar su fracaso de imponer una dictadura del proletario como leí a un lector en ‘La Tercera’. La izquierda no aún asimila que la civilidad llamó a los militares en 1973 como lo pidió ahora con el terremoto. El terremoto, además, probó que las amnistías son saludables para los países, pues no se quedan en el pasado y sus líderes no sufren de parálisis. Sin la amnistía que se dictó después de la Guerra Civil de 1891, el país no hubiera avanzado. ¿Se imaginan que unos de los descendientes de esa guerra y que tuviese ganas de participar en la política, hubiese dicho que se no tomo tal o cual decisión, porque su abuelo murió en ese conflicto? Bueno, a eso hemos llegado. De modo, que si en el futuro hay un desastre y la persona que ocupa un cargo es descendiente de un upeliento o un terrorista del Mir, el país tiene que convertirse en psicólogo.
Con todo, los militares le aconsejaron el sábado declarar tal Estado de catástrofe. Luego, en la semana quedó de manifiesto que la Jefe de Estado estaba preocupada de que los militares saliesen a la calle con un casco blanco, porque si salían con el casco correspondiente iba evocar, probablemente, el Gobierno Militar. Tampoco, la Presidenta llamó al nuevo Jefe Estado Mayor Conjunto de las FFAA, el General Le Dantec. Tal vez, Bachelet esté interesada en los ‘cascos rojos’ de la ONU para enfrentar desastres naturales. Se saltó el protocolo.
Luego en la semana, el Gobierno le intentó culpar a las Fuerzas Armadas, y en particular a la Armada, ya sea por la descoordinación, ya sea por el fax. En efecto, por la prensa y en la red se publicó el fax que mandó del Servicio Hidrográfico de la Armada (Shoa) a la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) al momento de iniciarse el terremoto, el cual resultó muy ambiguo. Cierto. El Gobierno quedó feliz cuando las cabezas rodaron el Armada. Muchas personas también esperaban que rodaran las cabezas del Gobierno. Más vale una afirmación categórica a una ambigua. Sin embargo, el día de ayer se publicó por el diario digital ‘El Mostrador’ la “Metodología básica para la elaboración de un plan comunal de prevención y de respuesta ante Tsunami”, elaborado en el 2001, en el que se señala que si hay un terremoto no es necesario esperar la confirmación de Shoa. Una vez más se saltaron el protocolo que ellos mismo se habían trazado.
Para terminar la semana con la reunión que tuvo la Presidenta con los personeros de la Iglesia Católica chilena y la Teletón. Lo que me molestó de la Teletón que organizó don Francisco fue más que ayudar a los damnificados tuvo el propósito de blanquear la falta de liderazgo de la Presidente Bachelet. Es raro que, al final de la jornada el auditorio del Teatro Teletón la estuviese aclamando “líder”. Lo mismo me molestó, cuando se reunió con monseñor Goic y Francisco Javier Errazuriz hablando de la unidad y amor. Lo que más ha realizado su gobierno es practicar el deporte del odio, y de paso, demonizando a un grupo reducidos de chilenos que se encuentran injustamente presos.
No son recursos, sino liderazgos.
Por otro blog, encontré la siguiente afirmación del ministro socialista José Antonio Viera Gallo y ex subsecretario de Justicia de Allende a propósito del terremoto: “Es tan difícil emitir un juicio y ya llegará el momento para analizar. Es muy difícil tener un aparato como la Onemi, que sólo actúa en casos excepcionales; sísmos cómo éste sólo se ven cada 25 años. No tengo la experiencia para dar un juicio sobre esta experiencia”. Nada más falso. Un político experimentado como el ex Demócrata Cristiano, Adolfo Zaldívar, en una carta publicada en ‘El Mercurio de Santiago’ titulada ‘Razones de la demora’, contrasta la falta de liderazgo del actual Gobierno o ‘Gobierno comunicacional’ con el ‘gobierno de los gerentes’ de Jorge Alessandri de 1960, a quien le tocó el terremoto de Valdivia: “ a estas alturas está claro que el Gobierno tuvo información suficiente y que se resistió por razones políticas a declarar de inmediato el estado de catástrofe.
Contrasta esta forma de actuar con la asumida por el gobierno que enfrentó el terremoto del año 1960.
Es esa oportunidad, ante un terremoto similar en extensión y superior en intensidad, que alcanzó los 9,5 grados de la escala de Richter, quedaron absolutamente cortadas las comunicaciones con la zona sur, y el gobierno se impone a través de un comunicado del periodista Enrique Folch, que informa de la tragedia por transmisiones de radioaficionados.
El Presidente Alessandri procede a suspender las celebraciones de ese 21 de Mayo. Convoca a una reunión de emergencia para tomar medidas urgentísimas. Las Fuerzas Armadas toman por instrucción presidencial de inmediato el control del orden público y se integran a otras tareas logísticas de ayuda de comunicación y de reconstrucción.
Se dictan los decretos de emergencia para poder organizar la entrega de alimentos, una pronta ayuda económica y un decreto para poder fijar los precios. El propio Presidente y sus ministros dentro de las limitaciones de la época viajan a las provincias afectadas y organizan a los intendentes y gobernadores con instrucciones directas y precisas”.
Agrega que el gobierno de Jorge Alessandri no había Internet, telefonía celular ,redes sociales y disponía de pocos recursos pecuniarios. Hasta el día lunes, todavía la Onemi se estaba justificando.
Finalmente dice, Zaldívar: “Ésta es la diferencia sustancial en el manejo de ambas crisis. Uno resolvió y el otro todavía evalúa”. Supongo que la encuesta se realizó en las ciudades saqueadas.
Por tanto, las explicaciones que ha dado el Gobierno de Bachelet a luz de la experiencia del terremoto de 1960, no tienen justificación. El poncho les quedó demasiado grande.
